Ubu Rey
Editorial La Bondiola


UBU REY
de Alfred Jarry

Acto Primero

Acto Segundo

Acto Tercero

Acto Cuarto

Acto Quinto

ACTO CUARTO

Escena I

La cripta de los antiguos reyes de Polonia en la catedral de Varsovia.

MADRE UBU - ¿Dónde está pues este tesoro? Ninguna losa suena a hueco. Sin embargo he contado trece piedras a partir de la tumba de Ladislao el grande, a lo largo de la pared, y no hay nada. Tienen que haberme engañado. Sin embargo mira- aquí la piedra suena a hueco. Al trabajo, Madre Ubu. Valor. Arranquemos esta piedra. Aguanta bien. Tomemos la punta de este gancho de finanzas que aún hará su papel. ¡Ya está! He aquí el oro, entre las osamentas de los reyes. ¡Al talego, venga, todo! ¡Eh! ¿Qué ruido es ése? ¿Habrá aún, en estas viejas bóvedas, gentes vivas? No. No es nada. Démonos prisa. Cojamos todo. Este dinero estará mejor a la luz del día que en medio de tumbas de antiguos príncipes. Volvamos a poner la piedra. ¿Qué es esto? Siempre ese ruido. La estancia en estos parajes me causa un extraño pavor. Tomaré el resto de este oro otra vez. Volveré mañana.

UNA VOZ (saliendo de la tumba de Juan Segismundo.) - ¡Jamás, Madre Ubu!

La Madre Ubu huye enloquecida por la puerta secreta, llevándose el oro robado.


Escena II

La plaza de Varsovia.

BOUGRELAS Y SUS PARTIDARIOS PUEBLO Y SOLDADOS.

 

BOUGRELAS - ¡Adelante, amigos míos! ¡Viva Venceslas y Polonia! El bribón del Padre Ubu se ha marchado. Queda sólo la bruja de la Madre Ubu con su Palotino. Me ofrezco para ir en cabeza y restablecer la raza de mis padres.

TODOS - ¡Viva Bougrelas!

BOUGRELAS - Y suprimiremos todos los impuestos establecidos por horrible Padre Ubu.

TODOS - ¡Hurra! ¡Adelante! Corramos a palacio y aniquilemos esa ralea.

BOUGRELAS - ¡Eh! ¡Mirad a la Madre Ubu que sale con sus guardias por la escalinata!

MADRE UBU - ¿Qué queréis señores? ¡Ah! Es Bougrelas.

La muchedumbre tira piedras.

PRIMER GUARDIA - Todos los cristales están rotos.

SEGUNDO GUARDIA - Por San Jorge, han acabado conmigo.

TERCER GUARDIA - Diantre, muerto estoy.

BOUGRELAS - Tirad piedras, amigos míos.

EL PALOTINO GIRON - ¡Oh! ¡Esas tenemos!

Desenvaina y se lanza armando una espantosa carniceria.

BOUGRELAS - ¡Tú y yo, ahora! Defiéndete, cobarde tipejo.

Se baten.

GIRON - ¡Muerto estoy!

BOUGRELAS - ¡Victoria, amigos míos! ¡Sus a la Madre Ubu!

Se oyen trompetas.

BOUGRELAS - ¡Ah! Allí llegan los Nobles. ¡Corramos! ¡Agarremos a la malvada arpía!

TODOS - ¡En espera de estrangualar al viejo bandido!

La Madre Ubu escapa perseguida por todos los polacos. Disparos, fusiles y lluvia de piedras.


Escena III

El ejército polaco en marcha por Ucrania.

 

PADRE UBU - ¡Diantre, piernadivina, cabeza de mula! Vamos a perecer puesto que morimos de sed y estamos cansados. Sire soldado, tened la amabilidad de llevar nuestro casco de finanzas, y vos, Sire Lancero, encargaos de la tijera de mierdra y del palo fysico, para aliviar nuestra persona, ya que, lo repito, estamos cansados.

Los soldados obedecen.

PILE - ¡Ogg! ¡Me segnior! Es sorprendente que los rusos no aparezcan.

PADRE UBU - Es lamentable que el estado de nuestras finanzas no nos permita tener un coche que esté a nuestra altura. Ya que, por temor a demoler nuestra montura, hemos hecho todo el camino a pie, arrastrando nuestro caballo por la brida. Pero cuando estemos de vuelta en Polonia, inventaremos por medio de nuestros conocimientos en física, y ayudados por las luces de nuestros consejeros, un coche a viento para transportar a todo el ejército.

COTICE - ¡He aquí a Nicolás Rensky que llega precipitadamente!

PADRE UBU - ¿Y qué le pasa al chico ese?

RENSKY - Todo está perdido. Sire, los polacos se han sublevado. Han matado a Giron, y la Madre Ubu ha huido a las montañas.

PADRE UBU - ¡Pájaro de noche, alimaña de mal aguero, búho con antiparras! ¿De dónde has sacado esas majaderías? ¡Esa sí que es otra! ¿Y quién ha hecho eso? Apuesto a que Bougrelas. ¿De dónde vienes?

RENSKY - De Varsovia, noble Señor.

PADRE UBU - Hijo de mi mierdra, si te creyera haría volver grupas a todo el ejército. Pero señor hijo, llevas sobre los hombros más plumas que sesos, y has soñado tonterías. Ve a la avanzadilla, hijo mío. Los rusos no están lejos, y pronto tendremos que dar estocadas con nuestras armas, tanto de mierdra como de finanzas y de física.

EL GENERAL LASCY - Padre Ubu, ¿no veis a los rusos en la llanura?

PADRE UBU - ¡Es cierto! ¡Los rusos! Estoy apañao. Si por lo menos hubiera un medio de marcharse, pero nada, estamos en un alto y nos veremos presa de todos los golpes.

EL EJERCITO - ¡Los rusos! ¡El enemigo!

PADRE UBU - Vamos señores, tomemos medidas para la batalla. Nos vamos a quedar en la colina y no cometeremos la tontería de bajar. Me mantendré en el medio como una ciudadela viviente, y vosotros gravitaréis a mi alrededor. Debo recomendaros que pongáis en los fusiles tantas balas como quepan, ya que 8 balas pueden matar a 8 rusos y son otros tantos que no se me vendrán encima. Situaremos a los infantes al pie de colina para recibir a los rusos y matarlos un poco, la caballería detrás para lanzarse en la confusión, y la artillería alrededor del molino de viento aquí presente para disparar en el montón. En cuanto a nosotros, nos situaremos en el molino de viento y dispararemos con la pistola de fynanzas por la ventana. A través de la puerta colocaremos el bastón de fysica, y si alguno intenta penetrar, que se guarde del gancho de mierdra.

OFICIALES - Vuestras órdenes, Sire Ubu, serán ejecutadas.

PADRE UBU - ¡Ah! Esto va bien. Seremos los vencedores. ¿Qué hora es?

EL GENERAL LASCY - Las once de la mañana.

PADRF UBU - Entonces vamos a comer, ya que los rusos no atacarán antes del mediodía. Decid a los soldados, Señor General, que cumplan sus tareas y que entonen la Canción de Finanzas.

Lascy se va.

SOLDADOS Y PALOTINOS - ¡Viva el Padre Ubu, nuestro gran Financiero! ¡Ting, ting, ting; ting, ting, ting, ting, ting, tating!

PADRE UBU - Oh, adoro a estos bravos muchachos. (Cae una bala y rompe el ala del molino.) ¡Ah! Tengo miedo. ¡Sire Dios, muerto soy! Sin embargo no, no tengo nada.


Escena IV

LOS MISMOS, UN CAPITAN.
ADEMAS EL EJERCITO RUSO.

 

UN CAPITAN (llegando.) - Sire Ubu, los rusos atacan.

PADRE UBU - Bueno, ¿y qué más quieres que haga? No he sido yo que se lo ha dicho. Sin embargo, Señores de Finanzas, preparémosnos para el combate.

EL GENERAL LASCY - Una segunda bala.

PADRE UhU - ¡Ah! Ya no aguanto más. Aquí llueve plomo y hierro, podríamos dañar nuestra preciosa persona. Bajemos.

Todos bajan a paso de carrera. La batalla acaba de entablarse. Desaparecen en los torrentes de humo, al pie de la colina.

UN RUSO (golpeando) - ¡Por Dios y por el zar!

RENSKY - ¡Ah! !Muerto soy!

PADRE UBU - ¡Adelante! ¡Ay de ti, señor, como te agarre, porque me has hecho daño! ¿Oyes? ¡Boto de vino con ese chopo que no marcha!

EL RUSO - ¡Ah! Compruébalo.

Le dispara una bala de revól ver

PADRE UBU - ¡Ah! ¡Oh! Estoy herido, estoy agujereado, estoy perforado, estoy administrado, estoy enterrado. ¡Pero a pesar de todo! ¡Ah! ¡Ya lo tengo! (Lo desgarra.) ¡Toma! ¿Volverás a hacerlo ahora?

EL GENERAL LASCY - ¡Adelante! Empujemos con fuerza. Atravesemos el foso. La victoria es nuestra.

PADRE UBU - ¿Tú crees? Hasta ahora siento en mi frente más chichones que laureles.

JINETES RUSOS - ¡Hurra! ¡Paso al Zar!

El Zar llega, acompañado por Bordure disfrazado.

UN POLACO - ¡Ah! ¡Señor! ¡Sálvese quien pueda! ¡Aquí está el Zar!

OTRO - ¡Oh! ¡Dios mío! Atraviesa el foso.

OTRO - ¡Pif. ¡Paf! Ya van cuatro destrozados por ese grandísimo borde de lugarteniente.

BORDURE - ¡Ah! ¡Aún seguís vosotros! ¡Toma, Juan Sobiesky! ¡Aquí tienes lo tuyo! (Acaba con él.) ¡Ahora a por los otros!

Organiza una carniceria de polacos.

PADRE UBU - ¡Adelante, amigos míos! ¡Agarrad a ese bellaco! Hagamos compota de moscovitas. La victoria es nuestra. ¡Viva el águila roja!

TODOS - ¡Adelante! ¡Hurra! ¡Pierna divina! Agarrad al gran borde.

BORDURE - Por San Jorge, he caído.

PADRE UBU (reconociéndole) - ¡Ah! ¡Eres tú, Bordure! ¡Ah! Amigo mío. Estamos muy contentos, al igual que toda la compañía, de volver a encontrarte. Voy a cocerte a fuego lento. Señores de armas, encended el fuego. ¡Oh! ¡Ah! ¡Oh! Muerto soy. Por lo menos he recibido un cañonazo. ¡Ah! Dios mío, perdóname mis pecados. Sí, se trata de un cañonazo.

BORDURE - Es un pistoletazo de arma cargada con pólvora.

PADRE UBU - ¡Ah! ¡Te burlas de mí, todavía! ¡Al pozo!

Se arrastra hasta él y lo destroza.

EL GENERAL LASCY - Padre Ubu, avanzamos por todos lados.

PADRE UBU - Ya lo veo. No puedo más. Estoy acribillado de patadas. Quisiera sentarme en el suelo. ¡Oh! Mi botella.

EL GENERAL LASCY - Id a coger la del Zar, Padre Ubu.

PADRE UBU - ¡Eh! Esa intención tengo. ¡Vamos! Sable de mierdra haz tu oficio, y tú, gancho de finanzas, no te quedes atrás. ¡Que el bastón de física trabaje con generosa emulación y comparta con el pedacito de madera el honor de degollar, horadar y explotar al Emperador! ¡Adelante, Señor caballo de finanzas!

Se lanza contra el Zar.

UN OFICIAL RUSO - ¡En guardia, Majestad!

PADRE UBU - ¡Toma tú! ¡Ay! Pero vamos. ¡Ah! Señor, perdón. Déjame en paz. ¡Oh! ¡Pero si no lo he hecho a propósito!

Huye. El Zar le persigue.

PADRE UBU - Virgen Santa, la furia ésta me persigue. ¿Qué he hecho? ¡Dios mío! ¡Ah! Bueno. Queda aún un foso, y hay que volver a pasar. ¡Ah! Lo siento detrás mío, y al foso delante. ¡Valor, cerremos los ojos!

Salta el foso. El Zar cae.

EL ZAR - ¡Bueno, ya estoy dentro!

POLACOS - ¡Hurra! ¡El Zar ha caído!

PADRE UBU - ¡Ah! ¡Apenas oso volverme! Está dentro. Perfecto, y le pegan. ¡Vamos, polacos! ¡Id por turnos! Tiene una buena espalda el miserable. ¡Yo no me atrevo a mirar! Y sin embargo nuestra predicción se realizado totalmente. El bastón de física ha hecho maravillas, y nadie duda de que le hubiera matado completamente si un inexplicable terremoto no hubiera venido a combatirme y a anular en mí los efectos de nuevo valor. Pero súbitamente hemos tenido que volver la espalda y tanto debemos nuestra salvación a nuestra habilidad como jinete así como solidez de los corvejones de nuestro caballo de finanzas a cuya raza sólo iguala su solidez, y cuya ligereza le da celebridad, al igual que profundidad del foso que se ha encontrado muy a propósito bajo los del enemigo de nosotros el aquí presente Maestro de Fynanzas. Todo es considerablemente bello, pero nadie me escucha. ¡Pero vamos! ¡Ya vuelve a empezar!

Los dragones rusos dan una carga y liberan al Zar.

EL GENERAL LASCY - Esta vez, es la desbandada.

PADRE UBU - ¡Ah! ¡He aquí la ocasión de darle a los pies! Entonces pues, señores polacos, ¡adelante! ¡O mejor dicho, atrás!

POLACOS - ¡Sálvese quien pueda!

PADRE UBU - ¡Vamos! En marcha. Qué cantidad de gente, qué huida, qué multitud. ¿Cómo librarme de este atolladero? (Lo empujan.) ¡Ah! Ten cuidado, tú, o vas a experimentar el encendido valor del Maestro de Fynanzas. ¡Ah! Ha marchado. Huyamos y rápido, aprovechando que Lascy no nos ve.

Sale. Luego se ve pasar al Zar y al ejército ruso persiguiendo a los polacos.


Escena V

Una caverna en Lituania.
Nieva.

PADRE UBU, PILE, COTICE.

 

PADRE UBU - ¡Ah! ¡Cochino tiempo! Está helando como para hender las piedras. La persona del Maestro de Finanzas se halla considerable mente molesta.

PILE - ¡Ohn! Segnior Ubu, ¿estáis ya repuesto de vuestro terror y de vuestra huida?

PADRE UBU - ¡Sí! Sire Cotice, vuestra soreja, ¿cómo va?

COTICE - Todo lo bien, Segnior, que puede ir yendo a la vez muy mal. Por consecución de lo ce, el plomo la inclina hacia tierra y no he podido ejtraer la bala.

PADRE UBU - ¡Mira, te está bien! Tú, también, querías siempre golpear a los otros. Yo he desplegado el mayor valor, y sin exponerme he aniquilado cuatro enemigos con mi propia mano, sin contar a todos los que ya estaban muertos y que hemos rematado.

COTICE - ¿Sabéis, Pile, lo que ha sido del pequeño Rensky?

PILE - Ha recibido una bala en la cabeza.

PADRE UBU - De modo que la amapola y el cardillo, en la flor de la edad, son segados por la despiadada hoz del despiadado segador que siega despiadadamente su pobre jeta. De este modo, el pequeño Rensky ha hecho amapola. Se ha batido bastante bien sin embargo, pero también había demasiados rusos.

PILE Y COTICE - ¡Oh! ¡Segnior!

EL ECO - ¡Hhrron!

PILE - ¿Qué es eso? Abramos bien los ojos.

PADRE UBU - ¡Ah! ¡No! ¡Mil demonios! ¡Apuesto a que son todavía rusos! ¡Ya no aguanto más! Y además es bien sencillo. Si me agarran me zumban en el talego.


Escena VI

LOS MISMOS. Entra un oso.

 

COTICE - ¡Ohn! ¡Segnior de Finanzas!

PADRE UBU - ¡Mira! Fíjate en el chucho. A fe mía que es simpatico.

PILE - ¡Tened cuidado! ¡Ah! ¡Qué enorme oso! ¡Mis cartuchos!

PADRE UBU - ¡Un oso! ¡Ah! iBestia atroz! ¡Oh, pobre hombre! Héme cogido. Que Dios me proteja. Y viene hacia mí. No, es a Cotice al que agarra. Respiro tranquilo.

El oso se lanza sobre Cotice. Pile lo ataca a cuchilladas. Ubu se refugia encima de una roca.

COTICE - ¡A mí, Pile! ¡Socorro, Segnior Ubu!

PADRE UBU - ¡Ni hablar! ¡Espabílate, amigo mío! De momento recemos nuestro Padre Nuestro. Cada cual será comido cuando le toque.

PILE - Ya es mío. Lo tengo.

COTICE - Aguanta, amigo. Empieza a soltarme.

PADRE UBU - Sanctificetur nomen tuum.

COTICE - ¡Cobarde, fantoche!

PILE - ¡Ah! ¡Me muerde! Oh señor, salvadnos, muerto soy.

PADRE UBU - ¡Fiat voluntas tua!

COTICE - ¡Ah! He conseguido herirlo.

PILE - ¡Hurra! Se está desangrando.

Entre los gritos de los Palotinos, el oso brama de dolor y Ubu continúa musitando.

COTICE - Sujétalo bien, que voy a soltar mi puñetazo explosivo.

PADRE UBU - Panem nostrum quotidianum da nobis hodie.

PILE - ¿Lo tienes por fin? Ya no puedo más.

PADRE UBU - Sicut et nos dimittimus debitoribus nostris.

Retumba una explosión y el oso cae muerto.

PILE Y COTICE - ¡Victoria!

PADRE UBU - Sed libera nos a malo. Amen. Pero bueno, ¿seguro que está muerto del todo? ¿Puedo bajar de la roca?

PILE (con desprecio.) - Cuando lo deseéis.

PADRE UBU (bajando) - Podéis vanagloriaros, pero si estáis todavía vivos y pisoteáis aún la nieve de Lituania, lo debéis a la virtud magnética del maestro de Finanzas, que se ha afanado, deslomado y desgañitado en suministrar padrenuestros por vuestra salvación, y que ha manipulado con tanto valor la espada espiritual de la oración como vosotros habéis manipulado la temporal del aquí presente Cotice puñetazo explosivo. Incluso hemos llevado más lejos nuestro sacrificio ya que no hemos dudado en subir a una peña considerablemente alta para que nuestras oraciones no tuvieran tanto trecho hasta llegar al Cielo.

PILE - ¡Enervante borrico!

PADRE UBU - He aquí a un animal de bellota. Gracias a mí tenéis con qué cenar. ¡Qué panzada, señores! Los griegos se hubieran sentado en él más a gusto que en el caballo de madera, y poco ha faltado, queridos amigos, para que no hayamos podido verificar con nuestros propios ojos su capacidad interior.

PILE - Me muero de hambre. ¿Qué comer?

COTICE - ¡El oso!

PADRE UBU - ¡Eh! Desgraciados, ¿vais a comerlo crudo? No tenemos nada para encender fuego.

PILE - ¿No tenemos acaso las piedras del fusil?

PADRE UBU - Toma, es verdad. Y además, me parece que veo no lejos de aquí hay un bosquecillo en el que debe haber ramas secas. Ve a cargar algunas, Sire Cotice.

Cotice se aleja a través de la nieve.

PILE - Y ahora, Sire Ubu, id a despedazar el oso.

PADRE UBU - ¡Oh no! Puede que no esté muerto. Puesto que tú estás a medio comer y mordido por todas partes, eres el más indicado. Voy a encender el fuego en espera de que Cotice traiga leña.

Pile comienza a despedazar el oso.

PADRE UBU - ¡Oh! ¡Cuidado! Se ha movido.

PILE - Pero, Sire Ubu, si está absolutamente frío.

PADRE UBU - Es una lástima. Hubiera valido más comerlo caliente. Esto va a causar una indigestión al Maestro de Finanzas.

PILE (aparte.) - Es indignante. (Alto.) ¡Ayudadnos un poco, Señor Ubu! no puedo hacer todo el trabajo.

PADRE UBU - ¡No, no quiero hacer nada, yo! ¡Estoy cansado, por cierto!

COTICE (volviendo a entrar.) - Qué nevada, amigos míos. Se diría que estamos en Castilla o en el Polo Norte. La noche está empezando acá. Dentro de una hora estará todo obscuro. Apresurémonos para tener luz aún.

PADRE UBU - Sí, ¿oyes, Pile? ¡Apresuráos los dos! ¡Ensartad al animad, asadlo, yo tengo hambre!

PILE - ¡Ah! ¡Ya es demasiado! Habrá que trabajar o si no no te tocará nada, ¿oyes glotón?

PADRE UBU - ¡Ah! Me da lo mismo. Me gusta también la comida cruda. Sois vosotros los que no tenéis más remedio que hacerlo. Además tengo sueño, yo.

COTICE - ¿Qué te parece, Pile? Hagamos la comida solos. No le da mos nada. Eso es todo. O quizás podrían dársele los huesos.

PILE - Está bien. Mira, ya ha prendido el fuego.

PADRE UBU - ¡Oh! Esto está bien. Ahora hace calor. Pero veo rusos por todas partes. ¡Qué huida, Gran Dios! ¡Ah!

Cae dormido.

COTICE - Me gustaría saber si lo que decía Rensky es verdad, si la Madre Ubu ha sido realmente destronada. No sería nada raro.

PILE - Terminemos de hacer la cena.

COTICE - No. Tenemos que hablar de cosas más importantes. Creo que no estaría mal inquirir sobre la veracidad de estas noticias.

PILE - Es cierto. ¿Hay que abandonar al Padre Ubu o seguir con él?

COTICE - La noche es buena consejera. Durmamos. Mañana veremos lo que hay que hacer.

PILE - No. Más vale aprovechar la noche para irnos.

COTICE - Vámonos entonces.

Se marchan.


Escena VII

UBU (habla en sueños) - ¡Ah! Sire Dragón ruso, tened cuidado, no dispareis por aquí, hay gente. ¡Ah! Ahí está Bordure. Qué malo es. Parece un oso. ¡Y Bougrelas que se me echa encima! ¡El oso, el oso! ¡Ah! ¡Hélo abajo! ¡Qué duro es, Gran Dios! ¡No quiero hacer nada! ¡Vete, Bougrelas! ¿Me oyes, estúpido? ¡Ahora Rensky y el Zar! ¡Oh! Van a golpearme. ¡Y la Ubusa! ¿Dónde has cogido todo ese oro? Me has cogido mi oro, miserable. Has estado revolviendo en mi tumba que está en la catedral de Varsovia, cerca de la Luna. Estoy muerto desde hace tiempo. Bougrelas fue el que me mató, y estoy enterrado en Varsovia, cerca de Ladislao el Grande, y también en Cracovia cerca de Juan Segismundo, y también en Thorn, en la casamata, con Bordure. Todavia está aquí. Pero vete, maldito oso ¿Me oyes, bestia de Satán? No. No oye. Los Marranos le han cortado las sorejas. Arrancad cerebros, matad, cortad las sorejas, arrancad la finanza y bebed hasta la muerte. Es la vida de los Marranos. Es la felicidad del Maestro de Finanzas.

Se calla. Duerme.

 

FIN DEL ACTO CUARTO

 


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