Ubu Rey
Editorial La Bondiola


UBU REY
de Alfred Jarry

Acto Primero

Acto Segundo

Acto Tercero

Acto Cuarto

Acto Quinto

ACTO SEGUNDO

Escena I

El palacio del rey

VENCESLAS, LA REINA ROSEMONDE, BOLESLAS, LADISLAS Y BOUGRELAS

 

EL REY - Señor Bougrelas, habéis estado, esta mañana, muy impertinente con el Señor Ubu, caballero de mis órdenes y conde de Sandomir. Es por ello que os prohibo aparecer en mi revista.

LA REINA - Sin embargo, Venceslas, no os vendría mal tener a toda vuestra familia para defenderos.

EL REY - Señora, nunca me retracto de lo que he dicho. Me fatigáis con vuestras monsergas.

EL JOVEN BOUGRELAS - Me someto, señor padre mío.

LA REINA - Finalmente, sire, ¿estáis aún decidido a ir a esa revista?

EL REY - ¿Por qué no, señora?

LA REINA - ¿Pero, vuelvo a repetirlo? ¿Acaso no le he visto en sueños golpeándoos con maza y arrojándoos al Vístula, y un águila como la que figura en las armas de Polonia colocándole la corona en la cabeza?

EL REY - ¿A quién?

LA REINA - Al Padre Ubu.

EL REY - ¡Qué locura! El señor de Ubu es un excelente gentilhombre, que se dejaría despellejar vivo por servirme.

LA REINA Y BOUGRELAS - Qué error.

EL REY - Callad, joven mequetrefe. Y a vos, señora, para probaros lo poco que temo al señor Ubu, voy a ir a la revista tal como estoy, sin arma y sin espada.

LA REINA - Fatal imprudencia. No volveré a veros vivo.

EL REY - Venid, Ladislas, venid, Boleslas.

Salen. La reina y Bougrelas van a la ventana.

LA REINA Y BOUGRELAS - Que Dios y el gran San Nicolás os guarden.

LA RElNA - Bougrelas, venid conmigo a la capilla para rezar por vuestro padre y vuestros hermanos.


Escena II

El campo de revistas.

EJÉRCITO POLACO, EL REY, BOLESLAS, LADISLAS, PADRE UBU, CAPITAN BORDURE Y SUS HOMBRES, GIRON, PILE, COTICE.

 

EL REY - Noble Padre Ubu, venid junto a mí con vuestro séquito, para inspeccionar las tropas.

PADRE UBU (a los suyos.) - ¡Atentos! (Al rey.) Ya vamos, señor. Ya vamos.

Los hombres de Ubu rodean al rey.

EL REY - ¡Ah! Aquí está el regimiento de guardias a caballo de Dantzig. Qué bellos son, a fe mía.

PADRE UBU - ¿Lo creéis? Me parecen miserables. Mirad éste. (Al soldado) ¿Cuánto hace que no te has lavado, innoble bellaco?

EL REY - Pero este soldado está muy limpio. ¿Qué os ocurre, pues, Padre Ubu?

PADRE UBU - ¡Esto!

Le pisa el pie.

EL REY - ¡Miserable!

PADRE UBU - MIERDRA. ¡A mí, mis hombres!

BORDURE - ¡Hurra! ¡Adelante!

Todos golpean al rey. Un Palotino explota.

EL REY - ¡Oh! ¡Socorro! Virgen Santa, muerto soy.

BOLESLAS (a Ladislas.) - ¿Qué es esto? Desenvainemos.

PADRE UBU - ¡Ah! ¡Tengo la corona! A por los otros ahora.

CAPITÁN BORDURE - ¡A por los traidores!

Los hijos del rey huyen. Todos les persiguen.


Escena III

LA REINA Y BOUGRELAS

 

LA REINA - Por fin, comienzo a tranquilizarme.

BOUGRELAS - No tenéis motivo alguno para sentir temor.

Un espantoso clamor se deja oir fuera.

BOUGRELAS - ¡Ah! ¿Qué veo? Mis dos hermanos perseguidos por el padre Ubu y sus hombres.

LA REINA - ¡Dios mío! ¡Virgen Santa! ¡Pierden, pierden terreno!

BOUGRELAS - Todo el ejército sigue al Padre Ubu. El rey ya no existe. ¡Horror! ¡Socorro!

LA REINA - ¡Mira! ¡Boleslas muerto! Ha recibido un balazo.

BOUGRELAS - ¡Eh! (Ladislas se vuelve.) ¡Defiéndete! ¡Hurra, Ladislas!

LA REINA - ¡Oh! Está rodeado.

BOUGRELAS - Se acabó todo para él. Bordure acaba de partirlo en dos como a una salchicha.

LA REINA - ¡Ah! ¡Ay de nosotros! Esas furias penetran en palacio. Suben la escalera.

El clamor aumenta.

LA REINA Y BOUGRELAS (de rodillas.) - Dios mío, socórrenos.

BOUGRELAS - ¡Oh! ¡Ese Padre Ubu! El tunante, miserable, si pudiera agarrarle...


Escena IV

LOS MISMOS (la puerta ha sido desfondada.) EL PADRE UBU y los sicarios entran.

 

PADRE UBU - ¡Eh! Bougrelas, ¿qué me quieres hacer?

BOUGRELAS - ¡Vive Dios! ¡Defenderé a mi madre hasta la muerte! El primero que dé un paso es hombre muerto.

PADRE UBU - ¡Oh Bourdure, tengo miedo! Dejadme ir.

UN SOLDADO (avanza) - ¡Ríndete, Bougrelas!

EL JOVEN BOUGRELAS - ¡Toma, gamberro, cóbrate! (le parte el cráneo)

LA REINA - ¡Resiste, Bougrelas, resiste!

VARIOS (avanzan) - Bougrelas, te perdonaremos la vida.

BOUGRELAS - ¡Tunantes, borrachos, marranos a sueldo! (con un molinete de su espada produce una matanza)

PADRE UBU - ¡Oh! De cualquier manera lograré mi propósito.

BOUGRELAS - ¡Ponte a salvo, madre, por la escalera secreta!

LA REINA - ¿Y tú, hijo mío, y tú?

BOUGRELAS - Te sigo.

PADRE UBU - Tratad de atrapar a la Reina. ¡Ah! ya se ha ido. En cuanto a tí, miserable... (se adelanta hacia Bougrelas)

BOUGRELAS - ¡Ah! ¡Vive Dios! ¡Esta es mi venganza! (le descose la barriga de un tremendo mandoble) ¡Madre, te sigo!

Desaparece por la escalera secreta.


Escena V

Una caverna en las montañas.

EL JOVEN BOUGRELAS entra seguido por ROSEMONDE

 

BOUGRELAS - Aquí estaremos seguros.

LA REINA - Sí, así lo creo. ¡Bougrelas, sosténme!

Cae sobre la nieve.

BOUGRELAS - ¡Ah! ¿Qué tienes, madre mía?

LA REINA - Me encuentro muy enferma, créeme. Bougrelas, sólo me quedan dos horas de vida.

BOUGRELAS - ¡Qué! ¿Se habrá apoderado de ti el frío?

LA REINA - ¿Cómo quieres que resista a tantos golpes? El rey degollado, nuestra familia destruida, y tú, representante de la más noble raza que jamás haya llevado espada, forzado a huir a las montañas como un contrabandista.

BOUGRELAS - ¡Y por quién, gran Dios! ¿Por quién? ¡Un vulgar Padre Ubu, aventurero salido de no se sabe dónde, crápula vil, vergonzoso v gabundo! Y cuando pienso que mi padre le ha condecorado y hecho conde, y que al día siguiente ese malvado no ha sentido verguenza de alzar la mano contra él.

LA REINA - ¡Oh, Bougrelas! ¡Cuando me acuerdo de lo felices que éramos antes de la llegada de ese Padre Ubu! ¡Mas ahora, ay, todo ha cambiado!

BOUGRELAS - ¿Qué vamos a hacerle? Aguardemos con esperanza y no renunciemos nunca a nuestros derechos.

LA REINA - Te lo deseo, niño querido, pero, en cuanto a mí, no veré el día feliz.

BOUGRELAS - ¡Eh! ¿Qué tienes? Palidece, cae. ¡Socorro! ¡Pero estoy en un desierto! ¡Oh, Dios mío! Su corazón ya no late. ¡Está muerta! ¿Sera posible? ¡Una víctima más del Padre Ubu! (Esconde el rostro entre las manos y llora.) ¡Oh, Dios mío! ¡Qué triste es encontrarse solo a los catorce años con una terrible venganza que cumplir!

Cae presa de la más violenta desesperación.

Mientras tanto las almas de Venceslas, de Boleslas, de Ladislas, de Rosemonde entran en la gruta. Sus Antepasados les acompañan y llenan la gruta. El más viejo se acerca a Bougrelas y le despierta suavemente.

BOUGRELAS - ¡Eh! ¿Qué veo? Toda mi familia, mis antepasados...¿Por qué prodigio?

LA SOMBRA - Entérate, Bougrelas, de que fui durante mi vida el señor Matías de Konigsberg, primer rey y fundador de la casa. Te encargo de cumphr nuestra venganza. (Le da una gran espada.) Y que esta espada que te entrego no repose hasta que haya golpeado de muerte al usurpador.

Todos desaparecen y Bougrelas se queda solo en actitud de éxtasis.


Escena VI

El palacio del rey.

PADRE UBU, MADRE UBU, CAPITAN BORDURE

 

PADRE UBU - ¡No yo no quiero! ¿Queréis arruinarme por esos bordes?

CAPITAN BORDURE - Pero vamos, Padre Ubu, ¿no veis que el pueblo espera el don del feliz advenimiento?

MADRE UBU - Si no haces repartir carnes y oro serás derribado antes de dos horas.

PADRE UBU - ¡Carnes sí! ¡Oro, no! Cargáos tres caballos viejos. Son la mar de buenos para semejantes marranos.

MADRE UBU - ¡Marrano tú! ¿Quién me habrá construido un animal de esta calaña?

PADRE UBU - Una vez más lo repito. Quiero enriquecerme. No soltaré ni un real.

MADRE IJBU - Teniendo en las manos todos los tesoros de Polonia.

CAPITAN BORDURE - Sí, sé que hay en la capilla un inmenso tesoro. Lo repartiremos.

PADRE UBU - Miserable, ¡si haces eso...!

CAPITAN BORDURE - Pero, Padre Ubu, si no repartes algo el pueblo no querrá pagar los impuestos.

PADRE UBU - ¿Es verdad eso?

MADRE UBU - ¡Sí, si!

PADRE UBU - ¡Oh! Entonces accedo a todo. Reunid tres millones, coced ciento cincuenta bueyes y corderos. ¡Además yo también tendré mi parte!

Salen.


Escena VII

El patio de palacio lleno de pueblo.

PADRE UBU coronado. MADRE UBU, CAPITAN BORDURE, CRIADOS cargados de carne.

 

PUEBLO - ¡Ahí está el rey! ¡Viva el rey! ¡Hurra!

PADRE UBU (arrojando oro.) - Tomad, eso para vosotros. No me divertía nada daros dinero, pero, sabéis, ha sido la Madre Ubu la que ha querido. Al menos prometedme que pagaréis bien los impuestos.

TODOS - ¡Si! ¡Si!

CAPITAN BORDURE - Mirad, Madre Ubu, hasta qué extremos disputan el oro ese. ¡Qué batalla!

MADRE UBU - Realmente es horrible. ¡Beurgh! Allí hay uno con el oro.

PADRE UBU - ¡Maravilloso espectáculo! Traed más cajas de oro.

CAPITAN BORDURE - ¿Y si hiciéramos una carrera?

PADRE UBU - Es una buena idea. (Al pueblo.) Amigos míos, esta caja de oro que veis contiene trescientos mil nobles a la rosa de oro en moneda polaca y de buena ley. Que los que quieran correr se pongan en el extremo del patio. Saldréis cuando agite mi pañuelo y el primero en llegar tendrá la caja. En cuanto a los que no ganen tendrán, como consolación, esta otra caja que se les repartirá.

TODOS - ¡Sí! ¡Viva el Padre Ubu! ¡Qué buen rey! No se veían cosas así en tiempos de Venceslas.

PADRE UBU (a la Madre Ubu con alegría) -¡Escúchales!

Todo el pueblo va a situarse al extremo del patio.

PADRE UBU - ¡Uno, dos, tres! ¿Estáis listos?

TODOS - ¡Sí, sí!

PADRE UBU - ¡Salid!

Salen dando tumbos. Gritos y tumulto.

CAPITAN BORDURE - ¡Se acercan, se acercan!

PADRE UBU - ¡Eh! El primero pierde terreno.

MADRE UBU - No, ahora vuelve a ganarlo.

CAPITAN BORDURE - ¡Oh! ¡Pierde, pierde! ¡Ya está! ¡Ha sido el otro! El que iba segundo llega primero.

TODOS - ¡Viva Miguel Federovitch! ¡Viva Miguel Federovitch!

MIGUEL FEDEROVlTCH - Sire, no sé realmente cómo agradecer a Vuestra Majestad ...

PADRE UBU - ¡Ohl Mi querido amigo, no es nada. Lleva la caja a tu casa, Miguel. Y vosotros repartíos esta otra. Coged una moneda cada uno hasta que no queden.

TODOS - ¡Viva Miguel Federovitch! ¡Viva el Padre Ubu!

PADRE UBU - ¡Y vosotros, amigos míos, venid a comer! Os abro las puertas del palacio. ¡Hacedle honor a mi rnesa!

PUEBLO - ¡Entremos! ¡Entremos! ¡Viva el Padre Ubu! ¡Es el más noble de los soberanos!

Entran en el palacio. Se oye el ruido de la orgía que se prolonga hasta el día siguiente. Cae el telón.

 

FIN DEL SEGUNDO ACTO

 


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