Ubu Cornudo

Editorial La Bondiola

Ubu Cornudo

de Alfred Jarry

ACTO QUINTO

Escena I

ACHRAS, REBONTIER.

Entre tanto Memnón ha vuelto a levantarse, se ha reajustado su casco y sus botas de pocero y va a hacer señales a la puerta.

REBONTIER - Señor, he asistido a un espectáculo bien curioso.

ACHRAS - Señor, creo, fíjese usted, que he visto precisamente el mismo. De todas formas siga diciendo. Veremos si era el mismo o no.

REBONTER - Señor, en la estación de Lyon he visto abrir a los aduaneros una momia expedida ¿Adivina usted a nombre de quién?

ACHRAS - Creo que he oído decir que iba destinada al Señor de L'Echaudé.

REBONTIER - Exactamente, Señor. Había ahí dentro un hombre y un mono disecados.

ACHRAS - ¿Un mono grande?

REBONTER - ¿Qué entiende usted por un mono grande? Son siempre de proporciones mediocres, reconocibles por su pelaje negruzco y su collar piloso blanco. La talla elevada es indicio de la tendencia del alma a elevarse hacia el cielo.

ACHRAS - Igual que las moscas, fíjese usted. ¿Quiere que le diga mi opinión? Creo mas bien que eran momias.

REBONTER - ¿Momias de Egipto?

ACHRAS - Sí, Señor. Y que así estaba previsto. Había una que  tenía aspecto de cocodrilo, fíjese usted, el cuerpo acorchado y el cráneo deprimido de los seres primitivos. La otra, Señor, fíjese usted, que tenia frente de un pensador y aspecto respetable, o por lo menos, la barba y d pelo brotaban canos.

REBONTIER - Señor no sé lo que quiere usted decir. Por otra parte, las momias, incluyendo al respetable viejo mono, han brincado fuera de las cajas entre los gritos de los empleados de arbitrios, y han tomado, para enorme estupor de los transeúntes, el tranvía del puente de Alma

ACHRAS - ¡Oh! Pues entonces. Es sorprendente. Hemos venido en ese vehículo, o mejor, ese tranvía.

REBONTIER - Es lo que me decía yo también, Señor. Es extraño que no les hayamos encontrado.

Escena II

LOS MISMOS

PADRE UBU, abriendo la puerta. Palotinos le iluminan.

PADRE UBU - ¡Ah! ¡Cuernoempanza! (A Achras.) Usted, Señor, déjeme en paz. Ya se lo he dicho.

ACHRAS - Oh. Pero es que, fíjese usted, aquí estoy en mi casa.

PADRE UBU - Cuerno de Ubu, Señor Rebontier, es usted, no lo dudo, quien viene a mi casa a hacerme cornudo, quiero decir confundir a nuestra virtuosa esposa con un orinal. Seremos padre algún día, gracias a usted, de por lo menos un arqueopterix que se nos parecerá bastante poco. En el  fondo creemos que matrimonio implica cornorio, y por lo tanto que el matrimonio sin cornorio no es válido. Pero por cuestión de formas hemos decidido actuar. ¡Palotinos, a tierra con él!

Los Palotinos cubren de golpes a Rebontier.

Alumbrad aquí. Y usted, Señor, contésteme. ¿Soy cornudo?

REBONTIER - Uauuuu. Uauuuu.

PADRE UBU - Esto va mal. No puede contestar porque ha caído de cabeza. Su cerebro se ha averiado sin duda en la circunvolución de Broca en donde reside la facultad de discurrir. Esta circunvolución es la tercera circunvolución frontal entrando a la izquierda. Pregunten al portero... Señores, perdón. Pregunten a todos los filósofos. Esta disolución intelectual tiene por causa una atrofia que invade poco a poco la corteza del cerebro, después a la substancia blanca, ocasionando una degeneración grasosa y atoromatosa de las células, de los tubos y de los capilares de la sustancia nerviosa. No podemos hacer nada por el Señor. Nos contentaremos con retorcerle la nariz y las onejas con extracción de lengua y ablación de los dientes, laceración del trasero, desplazamiento de la médula espinal, y arranque parcial o total del cerebro por los talones. Primero será empalado, después decapitado, y finalmente despedazado.  Después el  Señor será libre, gracias a nuestra mansedumbre, de irse a que le ahorquen a otra parte. No se le hará ningún otro daño ya que quiero tratarle bien.

LOS PALOTINOS - ¡Ohn! Señorgg.

PADRE UBU - ¡Cuernoempanza! He olvidado consultar a mi Conciencia.

Vuelve a entrar al cuartito. Mientras tanto Rebontier huye. Los palatinos detrás suyo aullando y cantando. El Padre Ubu vuelve a aparecer con su Conciencia tomada de la mano.

Escena III

ACHRAS, PADRE UBU, LA CONCIENCIA.

PADRE UBU (a Achras) - Cuernoempanza, Señor. Váyase usted a hacer puñetas junto con mi Conciencia de la que no puedo librarme.

LA CONCIENCIA - Señor, no insultéis a la desgracia de Epicteto.

PADRE UBU - El Piz-Catetos es sin duda un ingenioso instrumento, pero la obra dura desde hace ya demasiado rato, y no tenemos en lo más mínimo la intención de servirnos de él hoy.

Se oye un sonido como el que anuncia la llegada del tren. Después el cocodrilo atraviesa la escena.

Escena IV

LOS MISMOS, EL COCODRILO.

ACHRAS -¡Oh! Pero es que, fíjese usted, ¿qué es esto?

PADRE UBU - Es un pájaro.

LA CONCIENCIA - Es un reptil bien caracterizado, y por otra parte (tocándolo) sus manos disfrutan de todas las propiedades de las de las serpientes.

PADRE UBU - Entonces es una ballena, ya que la ballena es el pájaro más inflado que existe, y este animal parece bastante inflado.

LA CONCIENCIA - Le digo que es una serpiente.

PADRE UBU - Esto debe probar al Señor Conciencia mía su estupidez y su absurdidad. Lo habíamos pensado mucho antes de que él lo dijera. En efecto, es una serpiente. E incluso de cascabel.

ACHRAS (oliéndolo) - Lo que es seguro, fíjese usted, es que no se trata de un poliedro.

FIN.

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