Ubu Cornudo

Editorial La Bondiola

Ubu Cornudo

de Alfred Jarry

ACTO TERCERO

Escena I

LOS PALOTINOS cruzan el escenario.

Marchemos con prudencia y velemos con celo. Mostremos la vigilancia de los bravos Palotinos; y sepamos sabiamente distinguir si las gentes son negros bribones o bien simples viandantes. Mirad sus calzas multicolores, su frac, sus plumeros, no hay error; es un Rentista. ¡Abominable rostro, cobarde miserable; vamos a darte aquí mismo mil bastonazos!

El Rentista intenta en vano apaciguar a los palotinos. Le cargan de ligaduras y atiborran de puñetazos.

El Señor Padre Ubu estará muy, muy contento: tendrá para comer cerebros de Rentista.

Entran.

Escena II

REBONTIER, ACHRAS

Viniendo uno de la derecha, el otro de la izquierda. La primera copla al mismo tiempo.

REBONTIER - Frac de rentista, calzas multicolores, plumeros etc...
¡Ah! ¡Es indigno! ¡Es sulfurante! Un desgraciado funcionario. No tengo más que 3700 francos de paga y el Señor Ubu me exige cada semana el pago de una cesta de finanzas de 80.000 francos. Imposibilitado de pagar al contado, me obliga a ir al Pincha-Puercos, instalado permanentemente en la plaza de la Concordia. Y el coste de cada sesión es de 15.000 francos. ¡Es indigno! ¡Es sulfurante!

ACHRAS - Oh, pero es que no hay medio de quedarme en casa. El señor Ubu , fíjese usted, me ha insinuado desde hace ya tiempo la puerta y por otra parte ha instalado, perdone la expresión, una bomba de mierdra, fíjese usted, en mi dormitorio. ¡Oh! ¡Alguno! Otra vez un Palotino.

REBONTIER - ¿Qué veo? ¿Un emisario del Señor de Finanzas? Halaguémosle. ¡Viva el Señor Ubu!

ACHRAS - Bajo pena de ser empalado otra vez, hay que decir lo que él, fíjese usted. ¡Matarg, fíjese usted! ¡Descerebrad, cortad las onejas!

REBONTlER - ¡Al Pincha-Puercos! ¡Muerte a los Rentistas! ¡A la máquina!

ACHRAS - ¡Al palo! fíjese usted.

Se acercan el uno al otro.

REBONTIER - ¡Ay! ¡Socorro! ¡Al asesino!

ACHRAS (de rodillas) - ¡Señor Palotino, perdón!, fíjese usted. No lo he hecho a propósito. Soy un abnegado servidor del Señor Ubu.

REBONTIER - Es sulfurante. Soy el celoso defensor del Maestro de Finanzas.

ACHRAS - Oh, pero es que, fíjese usted, Señor, ¿es usted maestro de esgrima?

REBONTIER - Es vergonzoso, Señor, pero no tengo ese honor.

ACHRAS - Porque es que, fíjese usted, pues entonces, si no es usted maestro de esgrima, voy a darle mi tarjeta.

REBONTIER - Señor, en tal caso, creo inútil fingir por más tiempo. Efectivamente soy maestro de esgrima.

ACHRAS - Pues entonces (le atiza una bofetada) deme su tarjeta ahora, por favor, fíjese usted. Que yo atizo bofetadas a los maestros de esgrima para que me den su tarjeta, fíjese usted, y que yo después enseño las tarjetas de los maestros de esgrima a los no-maestros de armas para darles miedo, porque soy un hombre pacífico, y que así estaba previsto. Pues entonces.

REBONTlER - Es sulfurante, Señor. Pero por más que lo intente no me trabaré con usted. Además la lucha sería demasiado desigual.

ACHRAS - Por lo que a esto se refiere, fíjese usted, no se inquiete en lo más mínimo; seré magnánimo en mi victoria.

Un perro con calzas de lana cruza el escenario.

REBONTIER - Es indigno. Este animal enviado por el Señor Ubu ha despojado a mis pies de sus envolturas.

ACHRAS - Sus calzas multicolores y sus zapatos, fíjese usted. Yo que iba a proponerle que huyera conmigo.

REBONRTIER - ¿Huir? ¿Dónde?

ACHRAS - Huir, para batirnos, quiero decir. Pero lejos del Señor Ubu.

REBONTER - ¿A Bélgica?

ACHRAS - O mejor, fíese usted, a Egipto. Recogeré algunas pirámides para mi colección de poliedros. En cuanto a sus zapatos, fíjese usted a hacer subir al zapatero de la esquina y la desgracia será reparada.

Escena III

REBONTER, LOS PALOTINOS,

MEMNON encima de su tonel.

Rebontier va a sentarse; al mismo tiempo Memnón empieza a improvisar con su flauta ya que el día despunta. Rebontier escucha horrorizado lo que viene a continuación, situado delante del pedestal, lo que determina que los palotinos, que aparecerán por el otro lado para acompañar el refrán, no puedan verlo.

MEMNON -
Fui durante largo tiempo obrero ebanista
en la call' del campo d' Marte, d' la parroq' de Todos los Santos.
Mi esposa ejercía la profesión de modista
y nunca nos había faltado nada.
Cuando el domingo se anunciaba sin nubes,
solíamos vestirnos con los más caros atavíos
e íbamos hacia el descerebraje,
call' d' L' Echaudé, a pasar un buen ratillo.

Mirad, mirad la máquina girar,
mirad, mirad el cerebro saltar,
mirad, mirad a los rentistas temblar.

LOS PALOTINOS - ¡Hurra! ¡Cuernos en el culo! ¡Viva el Padre Ubu!

MEMNON -
Nuestros dos mocosos queridos, embadurnados de confituras,
felices sacudían sus muñecos de trapo,
subían con nosotros a lo alto del coche
y rodábamos alegremente hacia la Echaudé.
Nos abríamos paso a golpes y codazos,
ansiosos por llegar a la primera fila.
Yo me ponía siempre encima de un montón de piedras
para no ensuciar mis borceguíes en la sangre.

Mirad, mirad la máquina girar,
mirad, mirad el cerebro saltar,
mirad, mirad a los rentistas temblar.

LOS PALOTINOS - ¡Hurra! ¡Cuernos en el culo! ¡Viva el Padre Ubu!

MEMNON -
Pronto mi esposa y yo estamos cubiertos de sesos,
los mocosos los manducan, y todos pataleamos
viendo al Palotino blandir su enorme lumela,
y las heridas y los números de plomo.
De pronto veo, cerca de la máquina,
la jeta de un bonzo que no recuerdo sino a medias.
Muchacho, le digo, reconozco tu bobina,
me has robado, no seré yo el que te tenga lástima.

Mirad, mirad la máquina girar,
mirad, mirad el cerebro saltar,
mirad, mirad a los rentistas temblar.

LOS PALOTINOS - ¡Hurra! ¡Cuernos en el culo! ¡Viva el Padre Ubu!

MEMNON -
De repente noto que mi esposa me tira de la manga.
Piazo bestia, me dice, este es el momento de lucirte,
métele en los morros un pedazote de boñiga
he aquí l' Palotino que esta precisamente de espaldas.
Oyendo este pensamiento maravilloso
me armo de coraje, me pongo de puntillas,
y le atizo al Rentista una gigantesca mierdra
que se aplasta en la la nariz del Palotino.

Mirad, mirad la máquina girar,
mirad, mirad el cerebro saltar,
mirad, mirad a los rentistas temblar.

LOS PALOTINOS - ¡Hurra! ¡Cuernos en el culo! ¡Viva el Padre Ubu!

MEMNON -
Inmediatamente me veo lanzado por encima de la barrera.
La masa enfurecida me atropella y me empuja,
y salto por el aire y caigo de cabeza
en el gran agujero negro del que no se regresa jamás.
Esto es lo que ocurre por ir a pasearse los domingos
a la call' d' I'Echaudé a ver descerebrar,
ver funcionar al Pincha-Puercos o bien el Démanche-Comanche:
se sale vivo y se vuelve muerto.

LOS PALOTINOS Y MEMNON:

Mirad, mirad la máquina girar,
mirad, mirad el cerebro saltar,
mirad, mirad a los rentistas temblar.

¡Hurra! ¡Cuernos en el culo! ¡Viva el Padre Ubu!

Escena IV

Los Palotinos entran en las cajas al ver la luz. Achras llega seguido de Scytotomille trayendo su letrero y un surtido de zapatos en un canasto.

MEMNON, REBONTIER, ACHRAS, SCYTOTOMILLE.

ACHRAS - Para no perjudicar, fíjese usted, a la unidad de lugar, no hemos podido desplazarnos hasta su cuchitril. Acomódese (abre la puerta del fondo) en este pequeño reducto, con su letrero encima de la puerta, mi joven amigo le va a presentar su demanda.

REBONTIER - Sire zapatero, yo soy el de la huida a Egipto con mi respetable amigo el Señor Achras. Como los perros con calcetines de me han desnudado los pies, impetro de vos unos zapatos.

SCYTOTOMILLE - He aquí, señor, un excelente artículo, aunque innombrable género, la especialidad de la casa, los Espachurra-Mierdras. Al igual que diferentes clases de mierdras hay Espachurra-Mierdras para todos los gustos. Helo aquí para las cagadas recientes, helo aquí para el estiércol de caballo, helo aquí para las defecaciones viejas, helo aquí para la boñiga de vaca, helo aquí para el mecomio del niño de cuna, helo aquí para las heces de gendarme, helo aquí para la deposición de hombre de mediana edad.

REBONTlER - ¡Ah! Señor. Me quedo este par. Creo que me irá bien. ¿A cuánto lo vende, por favor, Sire zapatero?

SCYTOTOMILLE - A catorce francos porque honráis a los zapatos.

ACHRAS - Ha hecho usted mal, fíjese usted, en no haber tomado los - fíjese usted- para heces de gendarme. Le hubiera sido más útil.

REBONTIER - Tiene usted razón. Sire zapatero, me quedo este par.

Se va.

SCYTOTOMILLE - ¿Y el pago, señor?

REBONTIER - Como los he cambiado por los utensilios para hombre de mediana edad.

SCYTOTOMILLE - Tampoco habéis pagado estos.

ACHRAS - Como no se los queda, fíjese usted.

SCYTOTOMILLE - Es cierto.

ACHRAS (a Rebontier.) - Es un truco que no tiene nada de nuevo para usted, pero para un zapatero de viejo, es mas, fíjese usted, proporciona dos: le echaré medias suelas.

Achras y Rebontier, preparados para entrar, se encuentran de narices con los Palotinos.

Escena V

LOS MISMOS, LOS PALOTINOS

LOS PALOTINOS (afuera.) - Andemos con prudencia, etc.

MOUSCHED GOGH - Apresurémonos a volver. Es pleno día y nuestras cajas estarán cerradas.

MERDANPO - ¡Ohn! Palotino 3246, ahí va una. ¡Cógela, zúmbala en tu caja!

CUATRONEJAS - Ya le tengo, señor Momia. El Señor Ubu se pondrá contento.

ACHRAS - ¡Oh, pero es que no tiene el menor sentido! ¡Quiere usted soltarme, fíjese usted! ¿No me reconoce? Soy yo, el Señor Achras, empalado ya una vez.

REBONTIER - ¡Señor, déjeme en paz! Es un indignante atentado contra la libertad individual. Y además, me están esperando en el Pincha Puercos.

MERDANPO - ¡Alerta! ¡Ahí va uno que escapa!

CUATROZONEJAS - ¡Oh! ¡Qué rápido va!

Lucha.

REBONTlER - ¡Socorro, Sire zapatero, le pagaré sus zapatos!

ACHRAS - ¡Cazadlos, fíjese usted, golpeadlos!

SCYTOTOMILLE - Pongo pies en polvorosa. (Un Palotino le prende fuego al pelo) ¡Que noche! ¡Me duele el pelo!

LOS PALOTINOS - Abominable jeta, etc...

Prenden fuego al Zapatero. Después vuelven a cerrar la puerta. Una última llama sale por el ventanal. Echan a Achras y Rebontier dentro del tonel-Pedestal de Mamnón, a quien para destronar, derriban al suelo.

LOS PALOTINOS (alejándose) - Los perros de calcetines de lana, tines de lana. Conejos de finanzas, gancho de finanzas.. El señor Rebontier ha sido em…de la cabeza a los pies; y los transeúntes se van mondiados sin que nada los consuele. Los camellos de finanza van los últimos. Los camellos de finanza... no han ganado nada.

FIN DEL TERCER ACTO.

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