Ubu Cornudo

Editorial La Bondiola

Ubu Cornudo

de Alfred Jarry

ACTO PRIMERO

Escena I

La escena se desarrolla en casa de Achras. Dos puertas laterales, una puerta fonda que da a un despacho.

ACHRAS - Oh, pero es que, fíjese usted, no tengo motivo para estar descontento de mis poliedros. Cada seis semanas tienen pequeños. Son peores que conejos. Es absolutamente cierto decir que los poliedros regulares son los más fieles y más apegados a su amo; salvo que el icosaedro se ha rebelado esta mañana y me he visto obligado, fíjese usted, a atizarle una bofetada en cada mejilla. Y que así estaba previsto. Y mi tratado, fíjese usted, acerca de las costumbres de los poliedros va avanzando: tan sólo quedan por hacer veinticinco volúmenes.

Escena II

ACHRAS, UN SIRVIENTE.

EL SIRVIENTE - Señor, hay un individuo que quiere hablar al Señor. Ha arrancado la campanilla a fuerza de tirones, ha roto tres sillas queriendo sentarse.

Le entrega una tarjeta.

ACHRAS - ¿Qué es esto? Señor Ubu, antiguo rey de Polonia y de Aragón, doctor en patafísica. Esto no estaba previsto en lo más mínimo. ¿Qué es eso de patafísica? Bueno, es igual. Debe ser alguien distinguido. Voy a dar una prueba de mi amabilidad a este extranjero enseñándole mis poliedros. Haced pasar a ese señor.

Escena III

ACHRAS, UBU en traje de viaje, llevando una maleta.

UBU - ¡Cuernoempanza! Vuestro cuchitril, señor, está horriblemente construido. Se nos ha dejado campanillear durante más de una hora, y cuando los señores lacayos vuestros se han decidido a abrir, no hemos encontrado delante más que un orificio tan minúsculo que aún no entendemos cómo nuestra barriga ha podido llegar a pasar.

ACHRAS - Oh, pero es que oídme: no me esperaba en lo más mínimo visita de tan gran personaje. A no ser por esto, tened la seguridad de que se hubiera hecho ensanchar la puerta. Pero disculparéis las molestias ocasionadas por un viejo coleccionista. Que es al mismo tiempo, me atrevo decir, un gran sabio.

PADRE UBU - Os complace decirlo, Señor, pero habláis a un gran patafisico.

ACHRAS - Perdón, Señor, ¿decíais...?

PADRE UBU - Patafísico. La patafísica es una ciencia que hemos inventado y cuya necesidad se hacía sentir de forma general.

ACHRAS - Oh, pero es que si sois un gran inventor, nos entenderemos, fíjese usted, ya que entre grandes hombres...

PADRE UBU - ¡Sea usted más modesto, Señor! Por otra parte, aquí no veo más hombre que yo. Pero ya que insistís, condesciendo a haceros gran honor. Sabréis que vuestra casa nos interesa, y que hemos decido instalarnos en ella.

ACHRAS - Oh, pero es que, fíjese usted...

PADRE UBU - Os dispenso de muestras de agradecimiento... ¡Ah! A propósito, lo olvidaba: dado que no es justo que el padre se encuentre separado de sus hijos, inmediatamente se reunirá con nosotros nuestra familia: la señora Ubu, nuestros hijos Ubu y nuestras hijas Ubu. Son gentes muy sobrias y muy bien educadas.

ACHRAS - Oh, pero es que, fíjese usted, temo que...

PADRE UBU - Comprendemos: teme usted molestarnos. Además, a partir de ahora, no toleraremos su presencia más que como una gentileza. Añadiré que, mientras nosotros inspeccionamos sus cocinas y su comedor, va usted a ir a buscar nuestras tres cajas de equipajes, que hemos omitido en su vestíbulo.

ACHRAS - Oh, pero es que no tiene el menor sentido instalarse así en casa de la gente. Es una impostura manifiesta.

PADRE UBU - Una magnífica decisión. Correcto. Señor, por una vez en su vida ha dicho la verdad.

Escena IV

PADRE UBU, además su CONCIENCIA.

PADRE UBU - ¿Tenemos motivos para obrar así? Cuernoempanza, de por nuestro velón verde, vamos a pedir consejo a nuestra Conciencia. Está allí, en esta maleta, llena de telarañas. Se ve bien que no la hacemos servir muy a menudo.

Abre la maleta. Sale la Conciencia bajo la apariencia de un enorme individuo en camisa.

LA CONCIENCIA - Señor, y así sucesivamente, ¿quiere usted tomar algunas notas?

PADRE UBU - Señor, perdón. No gustamos en lo más mínimo de escribir, pese a que no dudamos de que tiene que decirnos cosas considerablemente interesantes. Y a propósito de esto voy a preguntarle cómo tiene la desfachatez de presentarse ante nosotros en camisa.

LA CONCIENCIA - Señor, y así sucesivamente, la Conciencia, al igual que la verdad, no lleva habitualmente camisa. Si ostento una es por respeto a la augusta asistencia.

PADRE UBU - Pero vamos, señor Conciencia mía, arma usted demasiado ruido. Será mejor que conteste a esta pregunta. ¿Haría yo bien en matar al señor Achras que ha osado venir a insultarme en mi propia casa?

LA CONCIENCIA - Señor, y así sucesivamente, es indigno de un hombre civilizado devolver mal por bien. El señor Achras os ha albergado. El señor Achras os ha ofrecido sus brazos y su colección de poliedros. El señor Achras, y así sucesivamente, es un hombre estupendo, muy inofensivo. Seria una cobardía, y así sucesivamente, matar a un pobre viejo incapaz de defenderse.

PADRE UBU - ¡Cuernoemopanza! Señor Conciencia mía, ¿está usted seguro de que no puede defenderse?

LA CONCIENCIA - Absolutamente, señor. Por lo tanto resultaría muy cobarde asesinarle.

PADRE UBU - Gracias señor. Ya no le necesitamos. Mataremos al señor Achras puesto que no hay peligro, y le consultaremos a usted más a menudo ya que sabe dar mejores consejos de lo que hubiésemos creído. ¡A la maleta!

La encierra.

LA CONCIENCIA - En este caso, señor, y así sucesivamente, creo que podemos quedarnos aquí por hoy.

Escena V

PADRE UBU, ACHRAS, EL LACAYO

Achras entra andando hacia atrás inclinándose espantado ante las tres cajas rojas empujadas por el lacayo.

PADRE UBU (al lacayo.) - ¡Lárgate, cerdo! - Y en cuanto a usted, señor, tengo que hablarle. Le deseo todo género de prosperidades y voy a mendigar de su gracia un favor de amigo.

ACHRAS - Todo aquello que, fíjese usted, pueda esperarse de un anciano sabio que ha consagrado, fíjese usted, a estudiar las costumbres de poliedros sesenta años de su vida.

PADRE UBU - Señor, hemos sabido que la señora Ubu, nuestra virtuosa esposa, nos engaña indignamente con un egipcio llamado Memnón que acumula las funciones de reloj cuando la aurora, pocero cuando la noche y de día la de hacernos cornudo. Hemos proyectado, ¡cuernoempanza! proporcionarle una terrorífica venganza.

ACHRAS - De todo esto, fíjese usted, señor, lo de que es usted cornudo lo apruebo.

PADRE UBU - Nos hemos decidido, pues, a obrar con severidad. Y vemos nada más conveniente para castigar al infame que el suplicio palo.

ACHRAS - Perdón, aún no acabo de ver, fíjese usted, en qué serle útil.

PADRE UBU - De por nuestro velón verde, Señor, deseando no fracasar en nuestra labor justiciera, nos sentiríamos dichosos de que un hombre respetable subiera al palo a modo de prueba con el fin de ver si funciona bien.

ACHRAS - Oh, pero es que, fíjese usted, jamás de los jamases. Es demasiado. Lamento, fíjese usted, no poder haceros este pequeño favor. No tiene el menor sentido. Me habéis robado mi casa, fíjese usted, me habéis echado a la calle, y ahora queréis matarme. ¡Oh!

PADRE UBU - No se desconsuele, señor amigo nuestro. Se trataba simplemente de una broma. Volveremos cuando haya usted cesado por completo de manifestar temor.

Escena VI

ACHRAS, además los tres Palotinos saliendo de las cajas.

LOS TRES PALOTINOS
Somos los Palotinos
Somos los Palotinos
Tenemos jets de conejos,
Pero esto no impide
Que estemos puercamente adinerados
Para matar Rentistas.
Somos los Pa
Somos los Tinos
Somos los Palotinos.

MERDANPO
En grandes cajas de hierro blanco
Apilados la semana entera
Es tan solo el domingo
Cuando puede respirarse el aire libre
Oreja al viento, sin achantarse.
Se marcha con paso seguro
Y las gentes que nos ven pasar
Nos toman por militares.

LOS TRES
Somos los Palotinos. etc...

MOUSCHED-GOGH
Cada mañana nos despertamos
A fuerza de patadas en el trasero
Después tenemos que bajar a tientas
Todo ello resulta ideal para nuestros zurrones.
Rompemos hocicos en mil pedazos
Y llevamos al Padre Ubu
El dinero de la gente que hemos pelado.

LOS TRES
Somos los Palotinos, etc...

Bailan. Achras horrorizado cae sentado sobre una silla.

CUATRONEJAS
Con grotesco atavío
Recorremos la ciudad entera
A fin de romper los morros a las gentes
Que no tienen la suerte de gustarnos.
Mundacamos por una bisagra,
Meamos por un grifo
Y respiramos la atmósfera
Por medio de un tubo curvado.

LOS TRES
Somos los Palotinos, etc...

Ronda alrededor de Achras.

ACHRAS - ¡Oh! Pero es que, fíjese usted, es absurdo, no tiene el sentido.

El palo surge bajo su silla.

Oh, pero vamos, no se ha entendido nada. Si fueran ustedes mis poliedros, fíjese usted.. Tened piedad de un desgraciado sabio. Fíje, fíjese usted. No tiene sentido.

Le empalan y levantan a pesar de sus aullidos. Profunda obscuridad.

LOS PALOTINOS (rebuscando en los muebles v retirando sacos de finanza.) - Dadle finanza - al Padre Ubu. Dadle tóda la finanza al Padre Ubu. Que no quede nada. - Y que ni los centavos escapen a los tacaños que vienen a buscarlos. Dadle toda la finanza - al Padre Ubu.

Volviendo a entrar en sus cajas.

Somos los Palotinos, etc...

Achras pierde el conocimiento.

Escena VII

ACHRAS (empalado). PADRE UBU, MADRE UBU.

PADRE UBU - De por mi velón verde, mi dulce niña, seremos felices en esta casilla.

MADRE UBU - Una sola cosa falta a nuestra dicha, amigo mío, ver al respetable anfitrión que nos ofrendó estos placeres.

PADRE UBU - Que no lo espere. Previniendo vuestro deseo, le he hecho instalar en el puesto de honor.

Enseña el palo. Gritos y crisis de nervios de la Madre Ubu.

FIN DEL PRIMER ACTO.

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