La Voz del Lago Logan - lunes 1631 de diciembre de 1999


Después van a querer cerrar una panadería por hacer pan

Clausuran una discoteca por discriminar

Un grupo de personas denunció a la discoteca "Simprejuicios" por discriminación y fue inmediatamente clausurada por la justicia de Báltimor, siempre dispuesta a proteger los derechos de sus quejosos ciudadanos, como en 1991 cuando autorizó a los hombres a broncear sus nalgas desnudas en público y a pedir a los transeúntes que les apliquen bronceador.

La discoteca había sido inaugurada hacía unos meses y fue la primera en incorporar pistas para ciegos, sordos y pelados. Su lema era "gastá tu dinero con gente igual a vos" y proveía un marco de tolerancia pocas veces visto. La denuncia, por lo tanto, sorprende.

"No me dejaron entrar porque tengo peluquín de lana", se quejó uno de los denunciantes. "Me dijeron que sólo podía entrar con peluquines de marca. Es una clara violación de mi derecho a tener frío".

"Eso no es cierto", respondió Juancho Crook, dueño de la disco. "El tipo vino en pleno verano con la cabeza toda sudada. Por eso no entró. Además el peluquín estaba mal tejido y eso hiere el buen gusto, que es también un derecho humano ¿no?".

Otro de los damnificados relató que en la puerta del boliche le gritan obscenidades a los sordos mientras entran. "Se aprovechan de que uno no escucha para gastarlo. Diga que yo justo fui con mi novia, que oye bastante bien, y me contó que me dijeron "alcornoque".

"Otra mentira", retrucó Crook, "Esa mina está más sorda que él. Lo que yo mismo le grité fue: "dejá de vender drogas en el jardín de infantes de mi hijo, cabrón hijo de puta".

La denuncia más grave la hizo un no vidente que contó que en el baño para ciegos falta el papel higiénico. "El problema es que uno no se da cuenta hasta que se tiene que limpiar. Es humillante. Más de uno se ha vuelto a su casa todo cagado. Yo por suerte encontré una toalla en el piso", dijo el denunciante, ahondando en innecesarios detalles.

"A este directamente lo voy a matar", declaró Crook ante la prensa, "todavía estoy tratando de lavar esa bufanda que me dejé tirada en el baño. Era mi favorita".

El juez Olson se sintió muy identificado con el testimonio del pelado que dijo haber sido discriminado por su peluquín. "A mí, los vecinos me gritan cosas todas las mañanas cuando salgo a trabajar. Si los llego a tener delante en el tribunal, les doy a todos veinte años en Tiro Libre, a ver si se ríen tanto", comentó.