La Voz del Lago Logan - lunes 1434 de diciembre de 1999


Demandan que se cumpla la voluntad popular

Rebelión y furia gay en las calles de Báltimor

Ningún funcionario pudo prever que la importación de cabinas electorales electrónicas suecas para los comicios en Báltimor iba a causar tanto escándalo. Y sin embargo deberían haberlo hecho, ya que Báltimor es una zona muy sensible. Más que eso: Báltimor es una zona erógena y el más leve roce puede excitar a su población.

Así las cosas, la implementación de las cabinas electorales electrónicas resultó uno de los mayores fracasos desde el decreto que intentó imponer que los travestis llevaran patente, por delante y por detrás. Las coquetas cabinas compradas en Suecia fueron al principio malinterpretadas por la población fashion, que rápidamente las adoptó como probadores de ropa, y por la población gay, que encontró un buen refugio para una felatio express. Luego de un curso intensivo de instrucción cívica en el que se explicó la finalidad de las cabinas, y de paso se repartió preservativos y guirnaldas luminosas para el próximo carnaval, se llevaron a cabo las elecciones.

Pero hubo otro problema. Las máquinas fueron instaladas antes de que se llegara a actualizar el software electoral, y los ciudadanos se encontraron eligiendo entre los candidatos de partidos de fantasía que habían sido cargados como demostración del sistema. Eran unos nombres suecos rarísimos que nadie conocía a excepción de una de las listas, integrada por los cuatro miembros de ABBA. Y el grupo favorito de los Baltimoreños ganó por escándalo. 90% de los sufragios determinaron que la popular banda sueca debía hacerse cargo del gobierno de la ciudad. Los festejos por el triunfo fueron espectaculares. Se celebraron coloridos desfiles con motivos nórdicos en toda la ciudad, se decidió que la canción "Dancing Queen" fuera el himno y se repartieron bikinis y sungas con la bandera sueca en las playas. El fanatismo fue tal que todos los nacidos ese día fueron bautizados Fernando. "Es el día más feliz de mi vida", exclamó exultante Gerardo (27, marinero), "ganó ABBA y estrené la cabina con mi novio. Yo no entendía nada de política pero juro que desde ahora voy a venir a votar más seguido".

Cuando los integrantes de ABBA recibieron la comunicación de que debían viajar a nuestro país en una semana para asumir el cargo se mostraron indignados y declararon que de ningún modo aceptaban viajar al Lago Logan y menos ahora que ya les está por salir la jubilación. Incluso trascendió que demandarán al estado loganiense por varios miles de millones en compensación por dañar su imagen. Siempre dispuesto a dar su opinión cuando se trata de denigrar a sus semejantes, el comisario García expresó que "éstos ya tenían la imagen dañada hace rato, manga de bufarrones. A mi me gustaban los Bee-Gees".

Hace tres días que las calles de Báltimor son el escenario de una rebelión inédita en los anales de nuestra historia. Miles de fanáticos con boinas caladas, ropa de fajina y rostros camuflados bajo el intenso lápiz labial reclaman que el gobierno respete el voto popular y les traiga a sus autoridades electas. Tres acorazados ya fueron apostados en las costas de la ciudad por marineros sediciosos, amantes del glamour y de la música disco. "No vamos a parar hasta que traigan a nuestros ídolos", exige Anselmo (28, marinero, novio de Gerardo), "si el gobierno no nos escucha le vamos a mandar a Logan City nuestros acorazados, o acorazonados, como a nosotros nos gusta llamarlos". Es de estimar que la rebelión será pronto sofocada y los cabecillas sean empalados en sus propias bayonetas. "Si estos marineros están alzados, les vamos a dar pa’ que tengan", retrucó García tras escupir el carozo de una aceituna.

Las fotos a todo color presentadas por el sistema habrían sido determinantes en el resultado de la elección: los demás candidatos aparecían vestidos. A las candidatas, en cambio, nadie les prestó la menor atención.