La Voz del Lago Logan - martes 1406 de diciembre de 1999


Los entrenan maestros del Actor’s Studio

Usan condenados a muerte para la reconstrucción de crímenes

En una medida que sin dudas revolucionará la investigación policial, el gobierno loganiense dispuso la utilización de condenados a muerte para la reconstrucción de crímenes. De esta forma, se le brinda a una escoria humana la oportunidad de dejar algo útil para la sociedad antes de emprender el descenso a los infiernos más espantosos.

La primera prueba piloto se realizó hace una semana y, si bien resultó un tanto accidentada, dejó conformes a las autoridades y a los más de cien niños de catorce escuelas de todo el país escogidos para presenciar el educativo espectáculo.

La experiencia contó con la colaboración de Teodoro Dorothy Gómez, quien hace dos años fue condenado a morir tres veces en la hoguera por haber quemado viva a su esposa cuando intentó encender un cigarrillo con un soplete industrial. Teodoro acaba de pagar su deuda con la sociedad interpretando el papel de la víctima en la reconstrucción del famoso crimen del peletero de Báltimor, acontecido al año pasado y cuya popularidad repartió grandes dividendos al canal policial que tiene la concesión para cubrir en exclusiva casos de asesinato, secuestro, violación y tráfico de encías.

En el sonado crimen, el fornido peletero Sergei Krujen despellejó a un hombre muy peludo para hacerse un tapado exótico con motivo de la marcha del orgullo gay loganiense. Antes de matarlo lo violó reiteradamente, usando incluso un set de sartenes "Chiche" afinadas en re. Tras asesinarlo, se fabricó un par de aros con los testículos del occiso. Testigos afirmaron durante el juicio que el peletero Sergei también se habría hecho una imponente boquilla para cigarrillos.

Tras leer el guión del caso que tendría que reconstruir, Teodoro lloró tres días y pidió que lo ejecutaran de un tiro en la mandíbula allí mismo. Como su llanto no conmoviera a los probos magistrados loganienses, pilares de rectitud, Teodoro pidió que al menos las sartenes no tengan aceite hirviendo y que la boquilla sea comprada en un kiosco.

Para deleite de los espectadores, los jueces tampoco accedieron a este pedido. Así, la fiesta de la justicia fue completa. Una belleza de ver.

En su tradicional programa de la tarde, los teléfonos no pararon de sonar y el Comisario García tuvo que volver a pasar el video de la reconstrucción como cuatro o cinco veces