La Voz del Lago Logan - lunes 1378 de diciembre de 1999


Antes sólo le pasaba a los pingüinos

Dinosaurios empetrolados en Nalotapia

En Nalotapia saltan en una pata. No, no se trata del desfile anual de veteranos de la guerra con Begonia. Es que los nalotapios podrán contar con un recurso natural del que estar orgullosos por primera vez desde que se agotara en 1973 el pez peine, que se vendió mucho en los años hippies y que mediante el implante de una barra de metal se distribuía también como alicate.

Desde entonces, Nalotapia vive en permanente crisis económica. Pero gracias a una importante investigación científica llevada a cabo de casualidad, se supo que los dinosaurios están llenos de petróleo y que se los podría utilizar como fuente de combustible.

“Hemos ordenado la detención del operativo de exterminio de dinosaurios que vinimos llevando a cabo los últimos dos meses. Esperemos que no sea demasiado tarde”, expresó el flamante gobernador Jimmy Stock.

Contrabando de huesos

Es que además de los escuadrones de exterminio oficiales estuvieron operando bandas de cazadores furtivos que fugaban los huesos de dinosaurio a museos del exterior, donde al parecer son muy estimados pues juzgan que los dinosaurios ya están extintos hace muchos años.

“Al ver que en el mundo se apreciaban tanto los huesos de estos bichos denominados dinosaurios, se los empezamos a vender,” nos relató en exclusiva uno de estos malvivientes, de profesión decano de la facultad de Ciencias Biológicas. “Vamos al bosque, les vaciamos un par de cargadores encima, los cortamos con la motosierra, los carneamos, mandamos la carne a los comedores escolares y embalamos los huesos junto con las instrucciones para su ensamblaje para vendérselos a los museos y universidades más prestigiosos del mundo,” relató el decano desde su silla de ruedas en el geriátrico para veteranos de la caza de dinosaurio “El Vivero”.

El nuevo negocio sin embargo no resultó tan lucrativo como se esperaba al encontrarse con el rechazo y la incomprensión de sus potenciales clientes. La respuesta del director del Museo Smithsoniano resulta ejemplar: "La osamenta que nos mandaron corresponde a una especie que tenemos fechada en unos 93 millones de años, pero las pruebas de carbono 14 dieron que los huesos correspondían a animales muertos hacía unos pocos días. Una sorprendente falsificación. No van a hacernos creer que fueron tan tarados como para encontrar un dinosaurio vivo, faenarlo y mandarnos los huesos".

El descubrimiento

Pero esta semana el gran descubrimiento llevado a cabo por la doctora Giménez valorizó a los dinosaurios al punto de ser declarados por el gobierno “Ciudadanos Ilustres”.

La doctora Giménez relacionó el gusto de la carne con la nafta que le pone al auto y decidió licuar un dinosaurio para ver qué onda. Para su sorpresa halló que estaban rellenos de petróleo. “No lo podía creer”, cuenta la doctora, “me manché toda la camisa y no salía con nada”.

Tras varias pruebas en dinosaurios bebés notó que en éstos el octanaje era mayor y que cruzándolos con vacas o caballos obtenía nafta súper, normal, sin plomo o diesel según fuera la combinación. Esto, sumado a que el amamantamiento los provee de una dieta rica en octanaje, abre la posibilidad de utilizar la energía de estos cachorros en automóviles. Junto al célebre científico Ramsés ya han comenzado a trabajar con varias automotrices en el proyecto. Otra posibilidad es la barbacoa portátil. “Yo la llamo la Dino-barbacue. Es genial”, se entusiasma la doctora. “Se aprovecha el combustible para cocinar al dinosaurio de una sola chispa. Súper económico... y rendidor”.

En tanto, el gobierno nalotapio estudia seriamente la posibilidad de separarse del Lago Logan para utilizar este fantástico recurso sin compartirlo con el resto del país. Un dolor de cabeza para el presidente Garrotes de Cadenas, a quien más que prevenir le gusta curar y más que curar, extirpar. Se viene una...

Los cotidianos embotellamientos nalotapios, causados como éste por un brontosaurio que no tuvo mejor idea que pasearse por la salida del puente, prometen ser cosa del pasado.

En cuanto los nalotapios pongan un brontosaurio en su tanque, la ausencia de obstáculos sumada al gran octanaje a bajo costo los incitará a correr picadas y desbarrancarse en masa, liberando una buena parte del obsoleto parque automotor que hoy tapona las principales arterias de la ciudad.