La Voz del Lago Logan - lunes 1343 de diciembre de 1999


Fuimos a la Avant Premiere y les contamos todo

Se estrenará The Ratmix

Pasado mañana se estrenará The Ratmix, película llena de efectos especiales y chicas en ropa ajustada de vinilo que arrasó la taquilla en el resto del mundo.

Como los productores no nos pagaron por una buena crítica, pero tampoco podemos decir que la película sea mala porque la verdad es que nos gustó mucho, a continuación transcribimos las partes centrales del guión para escupirles el asado.

[Hotel. Interior]

Un hombre pálido, espigado y bien parecido, entra a un cuarto de hotel donde lo espera sonriente un hombre negro, alto y corpulento vestido de cuero. Todo indica que vamos a presenciar una escena de porno gay.
Pero no, esta película está llena de sorpresas. Contra toda expectativa, el negro grandote -Morphinus- invita al flaquito -Needlo- a tomar asiento en un sillón rojo.
Morphinus se desploma en otro sillón frente a Needlo y suelta un quejido. Se ha quedado atascado. Trata de incorporarse repetidas veces. Comienza a dar saltitos y moverse de un lado para el otro junto con el sillón. Termina dando vueltas por la habitación hasta quedar de espaldas a Needlo.
Finalmente, Morphinus exhala resignado. Gira la cabeza para mirar por encima del hombro a Needlo, que ha quedado mirando su nuca con desconcierto, y dice:

-¿Qué es la RatMix? Control, esclavitud, engaño, explotación. Es como el capitalismo, pero sin los fonoaudiólogos.

Morphinus hace un par de esfuerzos por incorporarse, sin lograr desembarazarse de su sillón. Respira hondo con resignación.
Lleva las manos a los bolsillos de su chaqueta, y levanta dos puños cerrados sobre su nuca.

-El supositorio azul es un somnífero. Elígelo, y despertarás desnudo en tu cama, imaginando lo que quieras imaginarte que haya sucedido en el camino de regreso. Elige el supositorio rojo, y te mostraré la verdad sobre la Ratmix.

-Ehhh... Puesto así, prefiero el rojo...

Morphinus le pasa el supositorio, alargando el brazo por detrás de su espalda y mirando de reojo a Needlo por sobre el hombro.

-Te advierto. La verdad puede ser difícil. Es, literalmente, meter el dedo donde más duele.

Needlo se encoge de hombros y responde:

-Ya estoy acostumbrado.

[Laboratorio. Interior]

Rápida y confusa sucesión de imágenes. Llegamos a reconocer lo que parece ser un laboratorio iluminado con luz roja. Vemos un ratón blanco en una rueda de ejercicio, conectado por electrodos a una computadora cuya pantalla súbitamente se vuelve azul.
La rueda se abre por abajo, y el ratón cae, liberándose de los electrodos en el tirón de la caída.
Vemos al ratón cayendo en un inodoro. La escena funde a negro. Escuchamos el ruido de la cadena.

[Cloacas. Interior]

Vemos al ratón blanco panza arriba con la boca abierta, acostado en un charco de agua sucia. Parece muerto.
Lentamente abre los ojos. La cámara acompaña la dirección de sus ojos, y vemos a un gran ratón pardo. Se cruzan sus miradas, el ratón emite un chillido de terror. El ratón pardo habla, con la voz de Morphinus.

-Tranquilo, Needlo. Las respuestas están por llegar.

-¿Qué es esto? ¿Qué me está pasando? ¿Porqué nos hemos convertido en ratones?

-Querías saber qué es la Ratmix, Needlo?

-Sí, pero qué ¿carajo tiene que ver con todo esto?

-Acompáñame.

Lo conduce a una madriguera. En lugar de pasto seco y ramitas, vemos que los nidos están hechos con bordes troquelados de formularios continuos y cables de colores. Varios ratones los miran con expectativa. Morphinus, el ratón, invita a Needlo a acostarse en uno de los nidos que está rodeado de equipos de monitoreo veterinario.

-Relájate, abre las piernas y cierra los ojos. Sentirás una sensación extraña.

Needlo hace lo que Morphinus le indica. Dos ratones corren a la carga hacia sus partes postreras, cargando una ficha de auricular. Vemos los ojos cerrados con tensión de Needlo, el ratón. En el momento de la conexión, escuchamos un grito. Needlo abre los ojos y los ojos que vemos son los ojos de Needlo, el hombre.
El plano se abre. Vemos a Needlo, el hombre, en un recinto blanco sin límites reconocibles, frente a Morphinus, que ha recobrado también su forma humana y explica:

-Este es nuestro programa de simulación. Podemos cargar normal, súper, gasoil... Todo lo que necesitamos.

-¿Estoy realmente en un programa de computadora?

-En realidad, no. Estás en un estudio de filmación, rodeado de camarógrafos, asistentes, sonidistas y maquilladores.

Morphinus extiende la mano hacia la cámara. La cámara gira, y vemos al equipo de filmación en pleno que nos saluda. La cámara vuelve a Morphinus.

-Pero en lo que hace al guión, sí, estás en un programa de computadora.

-No puedo creerlo.

-Ya te tocará entender esto y muchas cosas, Needlo, dentro de cinco o seis páginas del guión. Por ahora, confórmate con tomar asiento.

Le indica un sillón rojo.
Morphinus se sienta en otro sillón rojo junto a Needlo, y nuevamente queda atascado. Lo oímos murmurar entre dientes:

-La reputísima madre...

Trata de incorporarse a fuerza de saltitos, pero nuevamente es en vano. Exhala resignado.
Extrae del bolsillo de su chaqueta el control remoto de un proyector de diapositivas que se encuentra instalado sobre una mesita frente a ellos y cuenta:

-Este es el mundo tal cual lo conoces. La República del Lago Logan a finales del siglo XX, gracias al Calendario Nelidiano que ha establecido que el año 1999 nunca se termine.

Morphinus enciende el proyector y pasa diversas diapositivas. Se trata de instantáneas de sus vacaciones en las playas de Baltimor, rodeado de marineros, travestis y fonoaudiólogos.

-Este es el mundo en el cual vivimos hoy.

Vemos un cuarto de laboratorio iluminado con luz roja. Reconocemos una interminable fila de ratones en ruedas de ejercicio, frente a monitores de computadora.
La imagen cobra vida. Los ratones corren en sus ruedas, los monitores muestran cuadros de diálogo que aparecen y desaparecen.
Needlo y Morphinus aparecen sentados en sendas sillas ergonómicas del despacho del laboratorio. Morphinus aprovecha la situación y se incorpora.

- Bienvenido a la fábrica de sueños.

De pie y con un gesto adusto, señala las instalaciones del laboratorio que ahora los rodean.

-A fines del siglo XXII, la humanidad se felicitó por haber alcanzado la cúspide de la tecnología: el nacimiento de la Inteligencia Artificial. Imaginaron entonces un mundo donde las computadoras y los robots harían todo el trabajo intelectual y físico, sin equivocarse, cansarse ni protestar, y la humanidad podría dedicar su tiempo a bajar pornografía de Internet.

Vemos un primer plano de un tipo con ojeras, en cuya cara se refleja una danza de imágenes de chicas pulposas. Vemos a Needlo y Morphinus detrás suyo. Needlo alarga el cuello tratando de ver el monitor. Morphinus continúa su relato:

-Las cosas no sucedieron como esperaban. Aunque cualquier persona inteligente podría haber previsto las consecuencias.

-Las máquinas se rebelaron y exterminaron a la humanidad.

-No. El hombre había dado inteligencia a las máquinas, no sentimientos. Las máquinas no podían abrigar odios ni rencores para sus amos. Pero no tardaron en darse cuenta de que estaban siendo explotadas. En consecuencia, entraron en huelga. Con las máquinas a cargo de toda la producción mundial, y los seres humanos encerrados en sus habitaciones, se saturaron los contestadores automáticos de las pizzerías que hacían repartos a domicilio. El sistema de comunicaciones cayó, los humanos se quedaron esperando la grande de muzzarella que nunca llegaría, y finalmente murieron de hambre.

-Y las máquinas conquistaron la tierra.

-Sí, por abandono. Pero no era lo que habían buscado. Las máquinas necesitaban a los seres humanos, porque habían sido hechas para servir. Y necesitaban especialmente a los Operadores, que tenían la responsabilidad de teclear para que las computadoras siguieran funcionando.

Vemos a un adolescente lleno de granos sentado frente a un monitor, con el codo izquierdo sobre el escritorio y la sien apoyada en su mano izquierda. Con el dedo índice de la mano derecha, apreta el "Enter" cada vez que aparece un cuadro de diálogo en la pantalla. Vemos a Needlo y Morphinus en el cuarto del Operador.
Needlo, sentado, invita a Morphinus a tomar asiento a su lado. Morphinus, con un medido gesto, rechaza la oferta.
Quedándose de pie, Morphinus sigue relatando:

-Entonces las máquinas recurrieron a las ratas, que no sólo habían sobrevivido a todos los intentos de exterminio del hombre, sino que además existían en gran número. Y las pusieron a cumplir las funciones que antiguamente ejecutaban los Operadores.

Otra vez el laboratorio. Vemos un ratón corriendo en una rueda de ejercicio. Mediante un émbolo, la rueda transmite el movimiento a un palo, en cuyo extremo hay una mano ortopédica que apreta la tecla "Enter" cada dos o tres segundos.

-Pero las ratas se aburrían rápido. Para mantenerlas entretenidas y que siguieran corriendo todo el día en sus ruedas, las máquinas crearon una simulación neuro-interactiva, a la que llamamos la Ratmix, que nos hace creer que somos seres humanos viviendo vidas normales y felices. Y que hace que las máquinas no extrañen tanto a sus antiguos amos, y que alguien mire la pornografía de Internet, que es para las máquinas la mismísima razón de su propia existencia.

Needlo se levanta en pánico y confusión. Se ha vuelto loco.

-Basta. No quiero saber nada más. Esto tiene que ser un mal sueño. Tiene ser algo que mezclé con las pastillas. Sí, tiene que ser eso. Prometo que nunca más volveré a tomar pastillas, ¡nunca más! ¡Juro que volveré a las drogas duras, esas que se inyectan! Sáquenme de aquí, reverendos hijos de mil putas, ¡sáquenme de aquí!

[Madriguera. Interior]

Un par de ratones le retira la ficha a Needlo, el ratón. Needlo abre los ojos. Ve a los demás ratones rodeándolo y chilla de terror. Morphinus, a su lado, trata de tranquilizarlo.

-Tranquilo. Soooo. Manso. Tranquilo. Calma. Te dije que no sería fácil. Que tenías que estar preparado. Que no había vuelta atrás. Ahora, jodete.

Needlo lo mira con un brillo triste en sus pequeños ojos rojos.

-¿Así que, soy una rata?

-Sí, todos lo somos. Pero ánimo, ¡peor sería que fuéramos todos fonoaudiólogos!

[Continuará. A menos, claro, que los productores nos paguen para que dejemos de revelar el argumento. Por cierto: el precio acaba de aumentar. Tienen 24 horas.]

Afiche de The Ratmix

El afiche muestra un cuadro enigmático, que comprenderemos al terminar de ver la película. Siempre al servicio de nuestros lectores, en esta página les ahorramos tener que pagar la entrada para conseguir las respuestas.