La Voz del Lago Logan - lunes 1007 de diciembre de 1999


Revelaciones después del fin del mundo

Garrotes de Cadenas, así en los cielos como en la tierra

Reproducimos a continuación los párrafos salientes de la homilía que el obispo loganiense, Monseñor Justo Rosario de Cadenas, brindara el domingo pasado.

Al final de la misa, elevó el pedido de canonización en vida para nuestro Preciado Presidente, a la sazón primo segundo suyo. La contestación del Vaticano fue la inmediata excomunión del solicitante y un pedido de captura internacional para quemarlo vivo en la hoguera.

"Henos aquí reunidos en el mundo de los cielos, al que llegamos en un pestañeo, sin darnos cuenta casi. Y notamos con regocijo que aquí están nuestros seres queridos, nuestros bienes queridos, nuestras queridas queridas. Ha querido el Señor que nada nos falte en la tierra, y así es como nos lo ofrece también en este momento.

"No dejamos de regocijarnos ante estas maravillas, para notar con júbilo que también nos acompañan quienes fueron designados para conducir la Nación en la tierra. Y comprendemos que el señor, que los hizo sus elegidos entonces, los ha hecho también sus elegidos aquí y ahora, en el reino de los cielos, para seguir conduciéndonos como ovejas tal y como supieron hacerlo todos estos años, guiándonos y manteniéndonos protegidos de los lobos que atentaban contra nuestro ser nacional. Y también, cada vez que era necesario, esquilándonos con impuestos y otros recursos que encaminan nuestros esfuerzos a fines superiores de nuestra comunidad, fines cuya naturaleza nos es vedado comprender, como le es vedada a la oveja la comprensión de todas las maravillas que se producen con su lana, pero el espíritu de la oveja se satisface con saber que eso es bueno, y que está bien así.

"Es por eso que damos gracias al hecho de haber sido tan bienaventurados en la tierra, de forma tal que ahora en el cielo nada extrañamos, nada nos es ajeno. Porque la sabia conducción de nuestros pastores fue llevada por la mano divina, y hoy nos es revelado que Garrotes de Cadenas había labrado nuestra patria a imagen y semejanza de los cielos, como seguirá haciendo mientras así lo disponga nuestro señor.

Monseñor Justo Rosario de Cadenas
Obispo el Lago Logan