La Voz del Lago Logan - lunes 25 de octubre de 1999

Simpática tragedia

BAÑERO CHICATO SE AHOGA EN MAR DE SORETES

Faltando poco para el 2000, el no tener productos certificados puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Adquiera ya mismo el suyo.

El salvavidas local Pánfilo Sofa, corto de vista por naturaleza e inepto por deporte, olvidó sus lentes al salir de su casa en la mañana de ayer y en lugar de enfilar para la playa rumbeó para el juntadero de mierda de la ciudad. Una vez allí, se calzó su malla enteriza y se sentó frente a los piletones para desempeñar su habitual tarea.

A pesar de no saber nadar, Pánfilo era el bañero oficial de uno de los balnearios de la ciudad desde hacía 45 años. Y aunque a los 78 años, Pánfilo estaba más cerca de la muerte que del salvataje, el trabajo lo alegraba y no quería jubilarse. "No quería jubilarse por el cariño que le tenía la gente", opinó su jefe durante el velorio, "Imagínese que nunca en 45 años tuvo que sacar a nadie, los cadáveres llegaban solos a la costa al día siguiente".

En la tarde de ayer, estando Pánfilo sentado en su reposera, creyó ver a un hombre de color, o sea un negro, que se hundía y volvía emerger una y otra vez. Pánfilo pidió ayuda pero al hallarse solo nadie pudo oirlo. Sin pensarlo más, se mandó un clavado y se sumergió en el piletón. Braceando perrito trató de encontrar al negro pero se fue asfixiando al ingerir gran abundancia de soretes. "Debe haber muerto creyendo que estaba en casa", remató jocosa su viuda haciendo alusión a su poca mano para la cocina.

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