La Voz del Lago Logan - Nº 16 - Junio de 1998

Las aventuras del Osito Totito, el Travieso


Resulta que un día el osito Totito, tan inocente que parecía, se enamoró de una osita. No era muy linda que digamos, pero a Totito le gustaba por que usaba las mismas ojotas de mimbre que él. La llamó por teléfono y arregleron una cita en un bonito boliche de moda. Totito, ni lerdo ni perezoso, le cocinó una tortilla de papillas para que comiera entre tanto baile y preparó jugo de zarzamoras en un termo. Pero las cosas no podían ser tan felices para un oso tan infeliz como Totito. Ocurrió que al oso Terence, el más canchero del bosque, le gustaba aquella misma osita pues le habían dicho que era fácil. Enterado de la cita con Totito, Terence decidió ir él también al boliche.

Y la noche más esperada por Totito llegó. Estaba en los reservados con la osita, comiendo su tortilla, bebiendo la zarzamora y diciéndole a su amada lo hermoso que era su pelaje, cuando apareció Terence con su barra de amigos. Sujetaron a Totito de ambos brazos y lo rociaron con querosén; le introdujeron el termo en el ojete y Terence le dijo: “no puedes estar con una osita, puesto que no posees pito sino un trébol de tres pétalos”. Totito lo miró y sus ojos se llenaron de lágrimas de agradecimiento. “Gracias por esta lección que me enseñas, Terence. Sin la advertencia de un gran amigo como tú, esta osita habría sufrido una gran desilusión”.

Acto seguido, prendieron fuego a Totito y Terence calentó los restos de tortilla sobre sus llamas, para comérsela con su osita durante el camino de regreso a su cueva.


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