La Voz del Lago Logan - Nº 8 - Diciembre de 1995

La Hoja Blindada Investiga

Salvage Unitario al volante

Un tipo sube al colectivo. Saca su boleto y elige un asiento de entre los asientos vacíos, que resultan ser todos. Esto le provoca al tipo una sensación de inseguridad que lo lleva a acurrucarse en el asiento, frotando sus manos para tratar de que recuperen el color perdido durante el trayecto hasta el colectivo en medio de las gélidas horas matinales. Echa un poco de aliento sobre el vidrio de la ventana, que se empaña rápidamente, y dibuja un monigote deforme que borra inmediatamente con la palma de la mano.

A todo esto, se da cuenta de que el colectivo sigue parado en la terminal. “Estará calentando el motor”, piensa. Saca de su portafolios un libro y busca en vano el señalador, encontrándolo finalmente dentro del portafolios. Putea y se pone a buscar la página perdida, hasta que resuelve que va a ser más facil ir leyendo un poco hasta encontrar el punto en el cual ya no recuerde lo leído. El viejo yacaré dijo entonces:

- Todavía tenemos una esperanza de salvarnos. Vamos a ver al Surubi. Yo hice un viaje con él cuando fui hasta el mar, y tiene un torpedo. El vio un combate entre dos buques de guerra, y trajo hasta aquí un torpedo que no reventó Vamos a pedírselo, y aunque está muy enojado con nosotros los yacarés, tiene buen corazón y no querrá que muramos todos.

El hecho es que antes, muchos años antes, los yacarés se habían comido a un sobrinito de Surubí, y éste no había querido tener más relaciones con los yacarés. Pero a pesar de todo fueron corriendo a ver al Surubí, que vivía en una gruta grandísima en la orilla del río Paraná, y que dormía siempre al lado de su torpedo. Hay surubíes que tienen hasta dos metros de largo y el dueño del torpedo era uno de éstos.

-¿Falta mucho para que arranque, jefe?, preguntó el tipo. ¿Porqué no me lo dijo antes? respondió el colectivero, y puso primera.


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