La Voz del Lago Logan - Nº 3 - Abril de 1994

Opinión

Matemos a los viejos

En Bukama, una zona próxima a lo que actualmente es el Lago Logan , habitaba la tribu de los Buanda. Los Buanda eran un pueblo muy guerrero, que poco a poco fue abandonando las tradiciones nómades para establecerse junto al lago Zinga. Esta tribu tenía una costumbre muy particular, y por qué no, muy sana: mataban a sus ancianos.

Un pueblo tan belicoso como el Buanda, no podía cargar con la pasividad, la rigidez ni la falsa sabiduría de los viejos. Por lo tanto, cuando un buanda se convertía en abuelo debía ser ejecutado en defensa de las virtudes guerreras (protegidas por el dios Ahmossi, quien recibía en su morada a estos viejos luchadores que a fin de cuentas tan buenos servicios habían prestado de jóvenes a la tribu).

¿A qué viene este raconto antropológico? Pues bien, los buanda tenían razón; salvo contadas excepciones, los ancianos son inútiles desde todo punto de vista. Que no nos den lástima, ni sean objeto de nuestra compasión. Ellos ya vivieron, disfrutaron, amaron, tuvieron penas y glorias más o menos afortunadas. Pero cuidado, porque el viejo vivió pero no deja vivir. Es condición de la vejez el adquirir prejuicios y estrechas visiones morales, políticas, artísticas, etc. (prejuicios que incluso ellos no pensaban jamás en tener). No me importan tanto las causas o razones que puedan llevar a los ancianos a ser reaccionarios, tradicionalistas y moralizadores, que pueden ser variadas e incluso justificadas, sino que me interesan y me aterran sus consecuencias. Porque una juventud guerrera y combativa como la que hace falta en este mundo dominado por momias que nos pasivizan y suavizan, necesita de vitalidad y de mentalidades cambiantes, que no estén atadas a prejuicios y supuestos. Debemos revolucionar todo: lo físico, lo mental, lo abstracto, lo metafísico. Y no hoy, sino siempre, todos los días.

Por eso, por favor, eliminemos a los ancianos, que es menos cruel que encerrarlos. Y respetémolos por lo que fueron (si lo han merecido) y no por lo que son, que ya no sirven para progresar, sino que nos estancan a todos en un fango inmundo. Basta de soportarlos, démonos una oportunidad: abramos el camino, limpiémoslo de obstáculos, matemos a los viejos.

 

Pátton y Diego
(accionistas de Negro El Once AFJP)


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