Grandes Revelaciones de Alberto el Grande


Este insigne filósofo, fundador de la Academia de Ciencias del Lago Logan, ha legado a la humanidad cientos de sabias recetas y observaciones, que estamos poniendo todos los miércoles a disposición de nuestros lectores.


 

Revelaciones semanales

17 deabril de02
Si amasáis la hierba llamada azucena mientras el sol esté en el signo de Leo, mezclándola con jugo de laurel, y la enterráis en seguida en el estercolero, engendrará lombrices, que reducidas a polvo y esolvoreando con éstos el cuello o los vestidos de quien se desee, se le impedirá el dormir en tanto que los tenga. Hacer uso de este secreto es cometer un crimen severamente castigado por la ley.

10 deabril de02
Echando en vino varias anguilas y dejándolas que se ahoguen en él, se consigue comunicar al vino tal propiedad, que quien luego lo beba aborrecerá ese líquido por mucho tiempo, si no para siempre.

3 deabril de02
Los antiguos, para darse razón de la diferencia de sexos, decían que el macho y la hembra tienen un semen fuerte y otro débil; que si el semen del macho sea por su cantidad, sea por su actividad, es superior al de la hembra, nace un macho; y al contrario, si el semen de la mujer domina, resulta una hembra. Esta distinción de diversos grados de actividad en los licores seminales del macho y de la hembra, no está destituída de fundamento.

27 demarzo de02
Dejando en reposo en una vasija, durante un mes, muchas claras de huevo, se forma con ellas un cristal duro como la roca. Frotando dichas claras con azafrán y bermellón, se forman topacios falsos.

20 demarzo de02
Los hombres demuestran claramente su poco juicio yendo a buscar a países extraños con tanta pena y dispendios lo que desprecian en su país, no valiendo menos que lo que aprecian como un tesoro por mucho que les cuesta. Estimarían mucho más tales materias si conocieran sus efectos.

13 demarzo de02
Hierba admirable es la llamada en caldeo bicith, en griego retus y en francés repte. Esta hierba, si se mezcla con una piedra que se halla en el nido de la abubillas, y se frota con todo el vientre de una bestia, tiene la virtud de dejarla embarazada, y el animal que da a luz es muy negro.

6 demarzo de02
Frotándose uno con leche de burra, reune en torno de sí a todos los moscardones.

Alberto el Grande: un oscuro personaje

Poco es lo que se sabe de él, pues incomprendido en su tiempo, quiso el destino que sus contemporáneos, vecinos, familiares y empleados del registro civil lo ignoraran; víctimas de la misma indiferencia, sus obras fueron editadas en ediciones baratas sin fecha de edición, prefacio ni índice, lo cual ha dificultado enormemente el trabajo a los biógrafos.

Dos sitios se unen para develar el misterio

El reciente descubrimiento de un gran volumen de correspondencia entre Plunio el Eremita y Alberto el Grande ha abierto puertas insospechadas en la investigación. En un esfuerzo sin precedentes en el Ciberdespacio, investigadores del Colectivo Artesonado (artesonado.com) y de nuestra Cooperativa Cultural La Bondiola han unido fuerzas para develar los misterios que encierran estos dos filósofos.
En estas páginas encontrarás toda la información que nos ha sido posible recopilar sobre Alberto el Grande, mientras que lo develado sobre Plunio el Eremita está disponible en artesonado.com. La correspondencia entre estos filósofos será publicada simultáneamente en ambos sites, a medida que vaya siendo descifrada.


Su infancia: un accidentado camino

Según revelaron epístolas entre Alberto y Plunio, Alberto fue abandonado al nacer por sus progenitores, que lo libraron a su suerte en una canasta sobre las aguas. Tras recorrer kilómetros y kilómetros durante días, meses y años, la canasta llegó al Lago Logan y fue recogida por un pescador que la enganchó con su anzuelo, arrancándole un pedazo de muslo al niño en el forcejeo. Como el niño era débil y desnutrido, el pescador lo llevó a su casa, pues sólo con el muslo no le alcanzaba para el almuerzo.

Los documentos prueban de manera irrefutable que Alberto el Grande del Lago Logan no era el mismo que un antiguo alquimista del mismo nombre, contra lo que hasta ahora se creía. Alberto del Lago Logan tomó el nombre en parte por su admiración al legendario filósofo, y en parte porque no le gustaba el que le habían puesto sus padres adoptivos, a la vez que ignoraba el que le habían puesto sus padres biológicos (si es que le habían puesto alguno).

Algunos investigadores consideran también que al tomar como propio el nombre de "Alberto el Grande", el filósofo loganiense manifestaba haber perdido su apellido, su familia, sus raíces y sus pequeñeces.


Una vida entregada a la sabiduría

Este libro, que se halla expuesto en el Museo de la Academia de Ciencias, nivelaba una de las patas de la cama del sabio
 

Su preclaro pensamiento es lo único que ha llegado hasta nosotros libre de misterio, y sobre lo cual la recientemente descubierta relación de Alberto con Plunio el Eremita no ha añadido detalle alguno.

Su búsqueda metódica, crítica y racional de la verdad puede acaso resumirse en estas palabras con las que inicia uno de sus tratados: "Persuadidos de que la ocupación del sabio debe ser siempre investigar lo que haya de extraordinario en las diferentes cosas que se presentan a la vista de los hombres, no hemos cesado de leer y reeler los escritos y libros ajenos, hasta que hemos descubierto la mayor parte de las maravillas".

La enorme sabiduría de Alberto el Grande se evidencia en la amplitud de temas abarcados en sus tratados: física, química, fisicoculturismo, fisiognomía, secretos para hacerse amar y obtener la felicidad en el amor, medicina, espiritismo, alquimia, investigaciones sobre las señales de la virginidad en las mujeres, sortilegios, hechicería, maravillosos secretos para alcanzarlo todo, herrería, moral y buenas costumbres, ciencias ocultas, escamoteos, cartomancia, juegos de salón, telepatía, magnetismo sexual, astrología, interpretación de los sueños, agricultura, ganadería, pesca, ciencia e industria, entre otros.

Debemos consignar que los tratados sobre farmacología y anatomía que este filósofo nos ha legado son tan obscuros, que los hombres de su tiempo no supieron entenderlos. Por nuestra parte hemos hecho revisar éstos por un médico célebre, y nos regocijamos pudiendo ofrecer a nuestros lectores sus enseñanzas claramente explicadas y fácilmente comprensibles, y a las cuales pueden otorgar toda su confianza.